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16 de marzo de 2020 | por: Comunicación EADIC 2 | 0 comentarios

Un acercamiento a las auditorías energéticas

Las auditorías energéticas son una de las herramientas fundamentales que tienen los técnicos energéticos para poder valorar o calificar el nivel de calidad energética que tiene un edificio y sus instalaciones, basándose en mediciones, tras analizar los históricos de consumos, con el fin de detectar los puntos débiles, las ineficiencias, los mayores consumidores del edificio, proporcionando posteriormente las medidas de ahorro más adecuadas, así como su rentabilidad económica.

Pero, ¿cómo se organiza una auditoría energética? En este artículo veremos un esquema básico de las fases principales a llevar a cabo para poder desarrollar una auditoría energética.

Auditorías energéticas

Fig. 1: Cuadros eléctricos de diferentes instalaciones.

La mayoría de los auditores destacan cinco etapas muy definidas en el marco de una auditoría. Son las siguientes:

1) Etapa primera: Recogida de datos y preparación de la auditoría

En esta primera etapa se trata de conseguir la mayor parte de información energética del edificio: tanto los sistemas pasivos como activos. Y, además, se realizará una planificación de las actividades a realizar durante la ejecución de la auditoría. Algunas de las subfases que se llevan a cabo en esta primera etapa son:

  1. Entrevista con los responsables del edificio y recogida de informaciones relacionadas con el edificio: lo que supone el primer encuentro con los responsables del edificio, en primer momento para conocerse y explicar ligeramente el procedimiento, y, además, se tratará de recoger la mayor parte de las informaciones relacionadas con el edificio, como: proyectos y planos de las instalaciones del edificio, facturas de los consumos energéticos, horarios de uso, datos de horarios de uso y ocupación, datos climatológicos, inventario de máquinas y equipos, año de construcción, reformas, etc.
  2. Inspección visual: se trata de apreciar el estado de los edificios y de sus instalaciones en esa visita previa, lo cual es muy útil para obtener una idea previa general del estado del edificio.
  3. Cuestionario a los usuarios u ocupantes del edificio y/o al personal de mantenimiento: con el fin de obtener información sobre los aspectos estudiados y también sobre el confort térmico.
  4. Planificación de la auditoría: con la información obtenida, las dimensiones y dificultad del edificio, ya se debe poder planificar, con un cronograma, por ejemplo, así como prever la instrumentación que se necesitará.
  5. Simulación: esta subetapa solo podrá llevarse acabo contando con el software adecuado de simulación, y aunque es una fase opcional, sí sería muy recomendable y útil.
  6. Informe preliminar: tras analizar toda la información de las fases anteriores se elaborará un informe con las conclusiones e informaciones más relevantes.

2) Etapa segunda: medidas experimentales

En esta etapa se realizarán las medidas experimentales que se hayan considerado adecuado medir, tras lo planificado en la etapa anterior, además de aquellas mediciones que por normativa o certificación sean adicionalmente preceptivas de realizar.

Auditorías energéticas

Fig. 2: Proceso de medición con un analizador de redes.

Es quizá una de las etapas más representativas de las auditorías, ya que el auditor pone en juego los equipos necesarios para medir. Así, se tomarán mediciones de:

  • La envolvente del edificio: por ejemplo, la transmitancia térmica con un termoflujómetro, las infiltraciones de aire con un medidor de infiltraciones, los puentes térmicos con una cámara termográfica…
  • En las instalaciones de climatización: se medirán temperaturas de impulsión y retorno en equipos (enfriadoras, calderas…), así como velocidades de aire, caudales, etc., con el uso de termómetros, anemómetros, caudalímetros, etc.
  • En las instalaciones eléctricas: los parámetros como la tensión, la potencia, la energía activa y reactiva, los factores de potencia, etc., se medirán con ayuda de los analizadores de redes.
  • En las instalaciones de iluminación: se medirán los niveles de iluminación de los recintos ocupados del edifico y sus zonas, para lo cual se suele contar con luxómetros.

3) Etapa tercera: diagnóstico de la situación del edificio

Partiendo de la información obtenida anteriormente, en esta etapa se realiza el análisis, es decir, los cálculos necesarios para determinar si se cumple la normativa, y posteriormente se realizará un estudio detallado con el fin de determinar los consumos energéticos según periodos tarifarios, identificando los equipos y sistemas consumidores mayores, etc.

Si se hubiese optado por realizar una simulación energética, se compararán los resultados obtenidos de ésta con las mediciones realizadas en cada uno de los servicios energéticos de calefacción.
Se deberá de analizar la información aportada en los dos puntos anteriores, que nos van a permitir obtener las conclusiones más relevantes en relación a: calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria e iluminación, así como identificar posibles problemas energéticos en las instalaciones o en la propia envolvente por excesivas pérdidas.

4) Etapa cuarta: análisis de mejoras energéticas del edificio y viabilidad económica

En esta etapa el trabajo del auditor se va a centrar en definir una serie de medidas de ahorro energético MAEs con las que intentar dar solución a los problemas energéticos auditados en la edificación. Las medidas de ahorro identificadas deberán ir acompañadas de las propuestas sobre mejoras de optimización energética, además de realizar un estudio sobre el impacto ambiental que produciría cada una de esas mejoras.

Estas mejoras deberán ir acompañadas de las propuestas sobre mejoras de optimización energética. También debe realizarse un estudio sobre el impacto ambiental que produciría cada una de esas mejoras.

A su vez, en este apartado, se debe realizar un estudio económico completo, de cada una de las medidas propuestas por el auditor, con el fin de establecer la rentabilidad económica (VAN, TIR, etc.), presentándolas de mayor a menor coste de inversión, así como los kWh ahorrados por cada una. Como nota, decir que a la hora de presentar todas estas medidas correctivas a la empresa auditada (próxima etapa), conviene presentarlas de mayor a menor coste e indicar las mejoras conseguidas con cada una de ellas.

Auditorías energéticasAuditorías energéticas

Fig. 3: Termografía de una sala de máquinas.

5) Etapa quinta: resultados finales

Esta es la etapa de conclusión, que se centra en la realización de un informe final con todos los estudios, conclusiones obtenidas a lo largo de toda la auditoría. Consiste en la realización y edición de un informe que contenga todas las informaciones que hayamos obtenido a lo largo de toda la auditoría.

El esquema básico del informe constará de los siguientes puntos:

  • Alcance.
  • Objetivos.
  • Nivel de detalle exigido.
  • Relación coste-incertidumbre.
  • Tamaño, naturaleza y complejidad de la instalación estudiada.
  • Importancia y similitud de las instalaciones, equipos o sistemas a estudiar.
  • Número, complejidad y disparidad de las medidas de ahorro.
  • Cumplimiento de requisitos.

Es importante destacar las mediciones realizadas con los equipos de medida, y el resultado y las medidas correctoras propuestas para mejorar la eficiencia energética.

Una vez editado el informe, se entregará a los responsables del edificio que formularán las dudas que les surjan, y con ello se finalizará la auditoría energética.

Autor: José Javier Díez Vidal, docente del Máster en Energías Renovables y Eficiencia Energética de EADIC

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