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25 de mayo de 2018 | por: Equipo de Comunicación EADIC | 0 comentarios

TRATAMIENTO DE AGUAS RESIDUALES. ¡INVERSIÓN DE FUTURO!

Gracias al tratamiento de aguas residuales, es posible asegurar a quienes la beban o la utilicen con fines higiénicos o culinarios que no correrán ningún riesgo de contraer enfermedades o infecciones.

El verbo depurar, se refiere a purgar, higienizar, filtrar o reacondicionar una cosa.

Puede decirse que el tratamiento de aguas residuales busca pureza. En este sentido, el tratamiento de aguas residuales, consiste en diversas operaciones químicas, biológicas y físicas cuyo objetivo es reducir o eliminar la contaminación.

tratamiento de aguas residuales

 

El tratamiento de aguas residuales abarcan diversos procedimientos que permiten minimizar la presencia de contaminantes de distintas clases que se encuentran en el agua efluente que utilizan los seres humanos.

La presentación de alcanzar la pureza, implícita en la depuración, también puede ser simbólica. Por ejemplo, puede decirse que un dirigente político quiere depurar su partido cuando reprime o castiga a aquellos hombres que no apoyan sus ideas.

Además de tratar el agua en las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (E.D.A.R) donde, una vez eliminadas las sustancias nocivas, se reintegran a los cauces fluviales en condiciones de calidad óptimas o se permite la posibilidad de su reutilización, el tratamiento de aguas residuales se puede hacer por procesos naturales. El tratamiento de aguas residuales de dicho modo utiliza y maximiza una serie de procesos que se dan de forma natural en el medio, en un emplazamiento controlado. Estos sistemas son altamente adaptables a los diferentes usos que se le quiera dar, abarcando de una forma efectiva, técnica y económica, desde el tratamiento de casas aisladas, pequeños núcleos, pueblos, industrias agroalimentarias, residuos ganaderos, etc.

En definitiva, el tratamiento de aguas residuales supone una recuperación, no sólo del recurso, sino de todo lo que rodea al mismo. Un ejemplo de esto es lo sucedido en Medellín una metrópoli de casi tres millones de habitantes, en donde la vida no se entiende sin su río. Este río que la articula ha dejado de ser, gracias a la depuración una masa de agua desagradable y maloliente.

Para más información pincha en la URL

– El País. https://elpais.com/elpais/2017/02/22/planeta_futuro/1487776330_516493.html

 

Autor: María Sofía Iglesias Gómez del Máster Internacional en Ingeniería y Gestión Ambiental

 

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