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29 de septiembre de 2011 | por: EADIC | 2 comentarios

Speed Kidney, un badén menos agresivo

El Grupo de Investigación en Ingeniería de Carreteras (GIIC) de la Universidad Politécnica de Valencia ha presentado el Speed Kidney (SK), un nuevo dispositivo que se presenta como una alternativa a los tradicionales badenes -llamados también resaltes o guardias dormidos-, que evita tanto sus incomodidades como el desgaste mecánico en los vehículos. Entre sus ventajas ayuda también a reducir el ruido en el entorno.

En todas las ciudades españolas nos solemos encontrar con frecuencia un elemento que es necesario pero enormemente molesto, los badenes que obligan a los vehículos a reducir la velocidad (para evitar un incómodo salto, el deterioro de los amortiguadores y el desgaste elevado de los neumáticos). Pensados para que los conductores que circulan a una velocidad excesiva la reduzcan, sin embargo este elemento también molesta a los que circulan respetando la velocidad de la zona, convirtiéndose en algo realmente incómodo.

Este nuevo tipo de badén está compuesto por un resalte por carril con forma en planta arriñonada y forma en alzado abultada con poca altura, situado de forma longitudinal, de tal forma que el conductor sólo tiene que seguir una trayectoria en zigzag muy suave y dejárselo entre las ruedas. De esta forma, se ofrece a los conductores una solución sencilla y segura, que no daña sus vehículo, y permite además evitar el ruido asociado a los badenes actuales.

Según apunta Alfredo García, investigador del GIIC y catedrático de la UPV, los dispositivos actuales obvian especialmente las molestias a los conductores que sí mantienen moderada su velocidad. “El Speed Kidney pretende acabar con todas estas molestias, haciendo más fluida, segura y cómoda la circulación. Este nuevo moderador de la velocidad permite que se pueda mantener un tráfico calmado, ofreciendo a los conductores una solución sencilla, cómoda, que no dañe sus vehículos, y segura. Además, al eliminar los saltos y golpes de los vehículos, desaparece el ruido que se provoca actualmente”, añade.

Para evitar que los vehículos intenten pasar por el medio de dos dispositivos, cuenta con unos resaltes complementarios que, por su anchura, no permiten el paso directo sobre ellos. Asimismo se garantiza que un vehículo no pueda pasar por el medio de los resaltes.

Estos nuevos “riñones” viales pretenden reducir también los efectos adversos que tienen los moderadores de tráfico actuales sobre los vehículos de emergencia y el transporte público, así como sobre los camiones. “Los actuales dispositivos, como los resaltes en altura, provocan un aumento en los tiempos de respuesta de los vehículos de emergencia. Con el Speed Kidney buscamos facilitar que puedan seguir desarrollando sus velocidades habituales para reducir los tiempos de respuesta urgente”, explica Mario Romero, miembro del equipo de investigación del GIIC.

Los dispositivos pueden colocarse no solo en calles locales sino también en vías colectoras y travesías. Además, a diferencia de los resaltes transversales, pueden ser instalados independientemente de la composición del tráfico debido a que no tienen impacto negativo sobre los vehículos pesados ni sobre las motocicletas y bicicletas.

Pruebas experimentales en carretera

En las pruebas de este nuevo dispositivo, tanto controladas como con implantaciones en vías urbanas y travesías, están colaborando la Dirección General de Obras Públicas de la Conselleria de Infraestructuras y Transporte de la Generalitat Valenciana, y el Área de Carreteras de la Diputación Provincial de Valencia, que va a facilitar el desarrollo de las pruebas experimentales en algunas travesías.

Asimismo, la Demarcación de Carreteras del Estado en la Comunidad Valenciana del Ministerio de Fomento colabora mediante la cesión temporal de la antigua zona de peaje de Puçol para llevar a cabo en ella las principales pruebas controladas.

Con las pruebas controladas se busca analizar el comportamiento de diferentes tipos de vehículos en función de la geometría del Speed Kidney y evaluar su incidencia en los conductores, los vehículos y el entorno. Mientras, con las pruebas en travesías se busca evaluar el grado de aceptación del nuevo sistema por parte de los usuarios, así como el comportamiento de los conductores en situaciones reales”, explica Alfredo García, catedrático de la UPV.

Fuentes: tecnocarreteras y Agencia SINC

Más información: UPV

Comentarios

2 Comentarios

  • Hay muchos sistemas y métodos de tranquilización del tráfico, pero desde hace años lo único que veo son los clásicos badenes. Gracias por la noticia.

    Por Gerar | 29 septiembre, 2011

    • Gracias a tí, Gerar. Sí, sólo se ven badenes clásicos, a pesar de que existen otras alternativas. Publicaremos alguna más. Un saludo.

      Por Javier Castro | 30 septiembre, 2011

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