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08 de febrero de 2020 | por: Comunicación EADIC | 0 comentarios

¿Qué debemos tener en cuenta al implementar un Sistema de Gestión Ambiental?

Entendamos al Sistema de Gestión Ambiental (SGA) como un sistema estructurado que hace parte del sistema de gestión global.

Incluye la estructura organizativa, las actividades de planificación, las responsabilidades, las prácticas, los procedimientos, los procesos y los recursos para desarrollar, implementar, realizar, revisar y mantener la política ambiental. Las metas propuestas por cada sistema se logran a través de los objetivos ambientales.

La definición de objetivos ambientales permite a las organizaciones concretar las orientaciones definidas en su política ambiental. Así mismo, a partir de estos se pueden planificar acciones para alcanzarlos, y ejecutar y seguir su realización, así como su monitoreo y medición, con vistas a evaluar el grado de consecución de esos objetivos.

En consonancia con los compromisos establecidos en la política, los objetivos deben definir los resultados a alcanzar. La ISO 14001:2015 define un objetivo ambiental como un “resultado a lograr, establecido por la organización y coherente con su política ambiental”. Los objetivos pueden ser definidos a nivel estratégico, táctico y operacional.

Por objetivos de nivel estratégico se entienden objetivos genéricos de alto nivel, que se aplican a toda la Organización.

Los objetivos de nivel táctico y operacional pueden incluir objetivos referidos al nivel de las unidades funcionales, tales como direcciones, departamentos, divisiones, unidades de negocio u otras, así como objetivos definidos para funciones relevantes.

Los objetivos a establecer deben tener en cuenta los aspectos ambientales significativos, los requisitos legales y otros requisitos obligatorios determinados por la Organización. Es importante que los objetivos ambientales proporcionen una indicación clara y objetiva a las personas, por lo cual requieren una comunicación efectiva.

Según la norma ISO 14001:2015, debe mantenerse información documentada sobre los objetivos ambientales, los cuales deben tener las siguientes características:

  • Coherentes con la política ambiental:

Los objetivos albergan resultados deseados, intenciones y compromisos de la política ambiental. Por este motivo deben estar alineados y ser coherentes con ella, es decir, deben cubrir la globalidad de los compromisos y orientaciones de la política.

  • Medibles:

Debe haber un medio inequívoco para determinar si los objetivos han sido alcanzados o no. Los métodos de medición pueden ser cualitativos o cuantitativos, y pueden usarse los indicadores de medición que la Organización determine necesarios para la evaluación del desempeño, que también permiten evaluar el cumplimento de los objetivos.

La norma ISO 14001:2015 requiere específicamente la medición de los objetivos cuando sea posible; esto significa que reconoce que hay situaciones en las que no posible definir un objetivo medible.

  • Monitorizados:

Deben definirse plazos para la consecución de los objetivos ambientales, que deben ser respetados. El seguimiento debe ser coherente con el plazo final para su logro y con las acciones planificadas, asegurando la posibilidad de adoptar medidas cuando se detecten desviaciones.

Los objetivos cuya consecución pueda estar asociada a inversiones estructurales (tales como instalaciones o equipos) pueden implicar plazos de realización prolongados.

La Organización debe definir el seguimiento periódico que considere necesario para verificar si los objetivos están siendo alcanzados, sin olvidar nunca los plazos finales definidos.

  • Comunicados:

Los objetivos deben ser comunicados a la Organización, así como a las personas que trabajan bajo su control con la capacidad de influir en su alcance.

En la definición de los objetivos es buena práctica que se involucren las personas responsables o que van contribuir a la consecución del resultado esperado. Así, todos los que participan en la definición de los objetivos se comprometen con su cumplimiento, lo que potencia la motivación de las personas involucradas.

  • Actualizados:

Los objetivos ambientales deben ser coherentes con el contexto de la Organización. Siempre que existan cambios, los objetivos deben reevaluarse y, si es necesario, redefinirse para mantenerse actualizados.

 

Es importante que los objetivos sean realistas, soportados en una justificación aceptable –basada en condiciones previsibles– y en la evidencia de la asignación de recursos adecuados para alcanzarlos. En la definición de éstos, la Organización debe basarse en un análisis de datos, para poder definir indicadores apropiados y objetivos medibles y realistas.

Cuando los objetivos son ambiciosos, pueden establecerse objetivos o “metas” intermedias, con sus respectivas acciones, a modo de obtener ganancias a lo largo del proceso de su implementación, aunque sean pequeñas. Estas ganancias contribuyen a la motivación del equipo, lo cual facilita la mejora y el alcance global del objetivo.

Autora: María Quiñones Cabrales, docente del Máster en Gestión Integrada de la Calidad, la seguridad y el Medio Ambiente de EADIC.

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