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16 de septiembre de 2011 | por: EADIC | 0 comentarios

Práctica indeseable

Es un dato contrastado por diferentes estudios el que el coste de la “no calidad” y la práctica indeseable en el sector de la construcción en España es del orden del 12 % de la producción. (En España se ejecutan obras por un valor global anual superior a los 100.000 millones de euros). Sin embargo el gasto o, mejor dicho, la inversión en control de la calidad no llega al 0,5 % de la producción global.

El control de calidad, tanto el de producción como el de recepción, es una actividad necesaria tanto para alcanzar la calidad requerida con el menor coste posible, como para garantizar, con una fiabilidad preestablecida, un determinado estándar de calidad.

El origen de los defectos se concentran, casi en un 85 %, en las fases de proyecto y de ejecución así como en la de fabricación de los materiales. El control de calidad del proyecto persigue comprobar que se cumplen las condiciones de seguridad y de durabilidad de acuerdo con las normativas técnicas en vigor. El control de los materiales tiene como objetivo comprobar que éstos son conformes con las especificaciones del proyecto (los materiales hoy en día, gracias a las modernas técnicas de fabricación, cada vez son en menor medida el origen de los defectos encontrados. De hecho sólo representan el 10-15 % del global de los defectos encontrados). Por último el control de la ejecución tiene como objetivo comprobar que se respeten la especificaciones contenidas en los proyectos así como las recomendaciones de la buena práctica constructiva.

Para llevar a cabo esta labor se ha venido contando en España habitualmente con la participación de Laboratorios de Control y de Organizaciones de Control y Asistencia Técnica. Las primeras se han venido encargando de los denominados “ensayos” y las organizaciones de control del resto de la actividad si bien algunas empresas han ofrecido ambas actividades simultáneamente. Quiero aprovechar esta ocasión para despejar un error muy extendido en nuestro país que consiste en confundir el “todo” con la “parte” que, resumiendo, consiste en utilizar el concepto “control de calidad” (todo) cuando nos queremos referir al “ensayo de materiales en laboratorio” (parte). De hecho la L.O.E. ha considerado oportuno incluir como agentes de la edificación a las ECC (Entidades de control de Calidad) y a los Laboratorios estableciendo el alcance de sus funciones.

No obstante si hay una característica que debe identificar a una organización de control de calidad debe ser la de la independencia, además, por supuesto, de la experiencia y de la capacidad técnica.

Es una práctica muy habitual encontrarnos con que los honorarios por control de calidad en una obra, más en el ámbito de la edificación que de la obra civil, se abonen a través de la empresa constructora. La razón, múltiples veces expresada, es la sencillez administrativa del proceso. En vez de tener que convocar tres (a veces más o menos) contratos: redacción de proyecto, dirección de obra y ejecución material de la obra, sería necesario convocar uno más para el control de calidad. Como éste es de muy bajo importe en relación con el de la ejecución material, normalmente se incluye en este último y se lleva a cabo contratado por la propia empresa constructora.

Esta práctica transgrede el principio básico de independencia. Es el controlado el que contrata y paga al controlador !!!. Esto es sencillamente equivalente a que un juez sólo dispusiera de la opinión de un perito de parte en un juicio.

El Manual de Inspección del ACI (American Concrete Institute) recoge lo siguiente: “Es de notar especialmente que el ingeniero o el arquitecto deben evitar la práctica indeseable de disponer que el pago de los servicios de inspección y prueba se haga por intermedio del contratista; tal práctica no sirve a los intereses del propietario“.

Es necesario, por tanto, que en España se normalice la práctica de contratar los servicios de control de calidad de una manera directa por parte del promotor, que es una condición indispensable para lograr la eficiencia en el control de calidad.

Este artículo ha sido aportado por Luis Javier Castillo Fernández ,   Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Univ. Politécnica de Madrid. Director de la zona Noroeste en el Instituto Técnico de Materiales y Construcciones, S.A. (INTEMAC). donde trabaja desde hace 11 años. Anteriormente ha desempeñado puestos de responsabilidad en empresas como FERROVIAL, CUBIERTAS Y MZOV, S.A., JOCA y ENTRECANALES Y TAVORA, S.A. acumulando una experiencia profesional de 22 años.

Luis Javier también es colaborador de Eadic: la escuela abierta de formación online especializada en Ingeniería y Construcción. Impartiendo el curso: Procedimientos de control de calidad en las obras

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