Comunidad

22 de diciembre de 2018 | por: Comunicación EADIC | 0 comentarios

Objetivos del sistema de gestión ambiental

La definición de los objetivos ambientales permite a las organizaciones concretar las orientaciones definidas en su política ambiental, planificar acciones que permitan alcanzarlos, ejecutar y seguir su realización, así como su monitoreo y medición, con vistas a evaluar el grado de consecución de esos objetivos.

En consonancia con los compromisos establecidos en la política, los objetivos deben definir los resultados a alcanzar. Por definición (ISO 14001:2015) un objetivo ambiental es un “resultado a lograr, establecido por la organización y coherente con su política ambiental”. Los objetivos pueden ser definidos a nivel estratégico, táctico y operacional.

Por objetivos de nivel estratégico se entienden objetivos genéricos de alto nivel y que se aplican a toda la Organización. Los objetivos de nivel táctico y operacional pueden incluir objetivos referidos al nivel de las unidades funcionales, tales como direcciones, departamentos, divisiones, unidades de negocio u otras, así como objetivos definidos para funciones relevantes.

Los objetivos a establecer deben tener en cuenta los aspectos ambientales significativos, los requisitos legales y otros requisitos suscritos por la Organización de obligado cumplimiento. Es importante que los objetivos ambientales proporcionen una indicación clara y objetiva a las personas, debiendo comunicárselos.

Según la norma ISO 14001:2015, debe mantenerse información documentada sobre los objetivos ambientales, debiendo ser éstos:

Coherentes con la política ambiental: los objetivos albergan resultados deseados, intenciones y compromisos de la política ambiental, por lo que deben estar alineados y ser coherentes con ella, o sea, cubrir la globalidad de los compromisos y orientaciones de la política.

Medibles: debe haber un medio inequívoco para determinar si éstos han sido o no alcanzados. Los métodos de medición pueden ser cualitativos o cuantitativos. Pueden usarse los indicadores de medición determinados por la Organización como necesarios para la evaluación del desempeño que permitan evaluar también el cumplimento de los objetivos. La norma ISO 14001:2015 requiere específicamente la medición de los objetivos, si ello es posible, lo que significa que reconoce que hay situaciones en las que no es practicable definir un objetivo medible.

Monitorizados: Deben definirse plazos para la consecución de los objetivos ambientales y los mismos deben ser seguidos. El seguimiento debe ser coherente con el plazo final para su logro y con las acciones planificadas, asegurando la posibilidad de adoptar medidas cuando sean detectadas desviaciones. Los objetivos cuya consecución pueda estar asociada a inversiones estructurales (tales como instalaciones o equipos) pueden implicar plazos de realización prolongados. La Organización debe definir el seguimiento periódico que considere necesario para verificar si los objetivos están siendo alcanzados, estos deben ser coherentes con el plazo final definido.

Comunicados: los objetivos deben ser comunicados a la Organización y a las personas que trabajan bajo su control y que tienen la capacidad de influir en su alcance. En la definición de los objetivos es buena práctica que se involucren las personas responsables o que van contribuir a la consecución del resultado esperado. Así, todos los que participan en la definición de los objetivos quedan comprometidos con el fin a alcanzarlos y se potencia la motivación de las personas involucradas.

Actualizados: los objetivos ambientales deben ser coherentes con el contexto de la Organización. Siempre que existan cambios, los objetivos deben ser re-evaluados y si es necesario redefinidos para mantenerse actualizados.

Es importante que los objetivos sean realistas, es decir, soportados por una justificación aceptable basada en condiciones previsibles y por la evidencia de la asignación de recursos adecuados para alcanzarlos. En la definición de éstos, la Organización, debe basarse en un análisis de datos, para poder definir indicadores apropiados y objetivos medibles y realistas.

Cuando los objetivos son ambiciosos, pueden establecerse objetivos o “metas” intermedias y sus respectivas acciones a modo de obtener ganancias, aunque pequeñas, a lo largo del proceso de su implementación. Estas ganancias contribuyen a la motivación del equipo y, así, la mejora y alcance global del objetivo se vuelve más fácil.

Autora: María Quiñones Cabrales, docente del Máster en Gestión Integrada de la Calidad, la seguridad y el Medio Ambiente

Conoce más en el Máster de EADIC, donde se estudia la implantación de procesos en las empresas para poder realizar sus actividades según los estándares, las normas y las buenas prácticas.

 

Comentarios

Deja tu comentario

You must be logged in to post a comment. So log in!

EADIC Blog