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30 de diciembre de 2013 | por: EADIC | 0 comentarios

Las 10 ciudades más congestionadas del planeta

La movilidad en estas fechas es evidente y esto puede provoca la llamada congestión, entendida como el efecto producido por aquellas situaciones en que la demanda supera a la oferta. En nuestro ranking  te vamos a desvelar las ciudades más congestionadas del mundo y cómo evitar esta saturación.

Según el estudio Traffic Index realizado por la compañía TomTom, especializada en navegación GPS, que analiza la congestión de tráfico en 169 ciudades ha determinado un listado con las capitales ordenadas por nivel de congestión general en el segundo trimestre de 2013:

1. Moscú 65%

2. Estambul 57%

3. Río de Janeiro 50%

4. Varsovia 44%

5. Palermo 40%

6. Marsella 40%

7. Sao Paulo 39%

8. Roma 36%

9. París 36%

10. Estocolmo 36%

El Traffic Index se basa en un barómetro que compara tiempos de trayecto durante horas no congestionadas (tráfico fluido) con tiempos de trayecto en horas punta dando como resultado cifras reales de vehículos que han circulado por carreteras locales, arteriales y autopistas.

El estudio revela que Moscú es la ciudad que ha registrado mayor embotellamiento del mundo el año pasado con un tiempo de proyecto del 66% mayor que cuando la circulación fluye sin atascos, de hecho, los ciudadanos pueden pasar en la carretera más de 120 horas de media.

Además, el informe ha revelado más datos ya que según la compañía los conductores de todo el mundo pierden una media de ocho días laborables al año debido a la congestión de tráfico.

ciudades más congestionadas

¿Cómo se puede evitar esta congestión?

Entendemos congestión es el efecto producido por aquellas situaciones en que la demanda supera a la oferta, es especialmente perceptible en el caso de la congestión viaria.

La velocidad de circulación de una vía depende de su grado de uso. La velocidad media a la que se circula en el caso de escasa ocupación es la que llamamos “velocidad libre”. A partir de este punto, la velocidad empieza a descender conforme el índice intensidad/capacidad crece. A más vehículos, mayor interacción, y mayor condicionamiento de la velocidad. Llegado un punto en que el índice se acerca a uno, la velocidad desciende considerablemente, alcanzándose el conocido como régimen inestable.

La clave está en alcanzar el equilibro dinámico (tráfico y congestión).

La congestión viaria viene producida por un excesivo uso del vehículo privado. Las características que hacen a éste ser realmente atractivo (independencia, servicio puerta a puerta, velocidad, comodidad,..) se van atenuando conforme desciende el nivel de servicio (aumenta la congestión).

La saturación de una vía ejerce una tendencia de contención de la propia demanda, de manera que una vez que ésta llega a niveles insoportables, cierta cantidad de usuarios optan por desistir de la utilización de su vehículo. A la inversa, una mejora de las condiciones de circulación, genera la atracción de nuevos vehículos.

En situación límite de capacidad, existe lo que podríamos llamar un equilibrio dinámico entre demanda y calidad de servicio, de manera que un incremento de uno, provoca un descenso del otro y viceversa.

Así, un incremento de oferta (ampliación de infraestructura o creación de un nuevo vial) atraerá nueva demanda que antes o después podría verse de nuevo colapsada alcanzando un nuevo equilibrio, ahora a un nivel superior. A la inversa, una reducción de oferta, generaría una expulsión de parte de la demanda actual hasta alcanzar un nuevo equilibrio, en este caso a un nivel inferior.

Este análisis, aunque de tipo teórico, nos permite ver que las relaciones entre la demanda y la capacidad de las vías son suficientemente complejas como para concluir que no siempre una ampliación de sección para la circulación conduce a una solución de la situación congestiva.

ciudades más congestionadas

En cualquier caso debe tenerse en cuenta que el análisis debe efectuarse a nivel de capacidad de red, detectando si las situaciones congestivas son de carácter local (una solución puntual elimina el cuello de botella) o global (una situación puntual solo conduce a llevar el cuello de botella a otro lugar, o no siquiera eso).

En el caso de ser una situación de carácter global, hay que evitar el uso del vehículo privado. Sin embargo, uno de los aspectos más determinantes para el fomento o disuasión del uso de este tipo de vehículo es la gestión del aparcamiento. 

La lucha por un bien escaso, como es el espacio público en los entornos urbanos, deriva en continuas fricciones, que deriva en los espacios más densamente poblados o con mayor densidad de actividad, en unas claras restricciones al estacionamiento (bien por falta física de espacio o bien por política restrictiva).

Justamente una de las ventajas que ofrece el transporte público es eliminar de raíz este problema al usuario. Precisamente, lo que en condiciones de espacio suficiente para aparcar se convierte en el principal atractivo del coche, en casos de falta de espacio se convierte en un aliado del transporte público.

Es muy importante tener en cuenta este aspecto, ya que es uno de los que más claramente explica la dinámica de la demanda de transporte público urbano y por el que apostamos para evitar situaciones críticas sobre todo en estas fechas en las cuales la paciencia tiene que ser nuestra mayor aliado.

Si te interesa saber más sobre este tema, puedes consultar nuestro Curso de explotación eficiente en sistemas de transporte público urbano de viajeros.

¡Felices fiestas y buen viaje!

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