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05 de septiembre de 2017 | por: Equipo Comunicación | 1 comentarios

La necesidad de los estudios de clasificaciones de riesgo de presas y balsas

Como dicta la normativa actual en España, exige clasificar las presas y balsas en función del riesgo potencial que pudiera derivarse de su posible rotura o de su funcionamiento incorrecto.

Estas disposiciones legales establecen la obligatoriedad, por parte de los titulares de la presas, de proponer la clasificación de presas y balsas en tres categorías: A, B o C; y para aquellas presas clasificadas en las categorías A o B, la de necesidad de elaborar e implantar el Plan de Emergencia de la Presa, como en el caso de la presa de Oroville, que dicho plan ayudó a que no hubiera que lamentar la pérdida de vidas humanas, aunque hubo cuantiosos daños materiales.

Esta documentación puede enmarcarse dentro de las actuaciones preventivas en materia de seguridad de presas y debe entenderse como una medida de protección a la población que actúa en una doble vertiente: por una parte, permite analizar las condiciones de seguridad de la presa y su entorno, reduciendo las posibilidades de generar riesgos y, por otra parte, en caso de accidente, reducir al máximo sus consecuencias.

La protección de la población ante cualquier riesgo que pueda presentarse, por muy poco probable que sea, como es el caso de rotura de una presa, constituye una demanda social creciente en cualquier sociedad moderna.

Por ello, tanto la Guía Técnica de clasificación de presas en función del riesgo potencial, publicada a finales de 1996, como la Guía Técnica para la elaboración de Planes de Emergencia de Presas suponen un esfuerzo de la Administración para dar respuesta a esa demanda social en materia de seguridad, que nos sitúa entre los países más avanzados en cuanto a condiciones de protección a la población. Sin embargo, la implantación de estos planes no es tarea fácil, no sólo por el aspecto material de aquella, sino porque implica una nueva cultura de participación ciudadana en tareas colectivas de protección civil

El ámbito de aplicación para la clasificación de las presas y balsas es el siguiente:

1. Grandes Presas, que, según la aún vigente en determinados casos “Instrucción para el proyecto, construcción y explotación de grandes presas” española, vienen definidas por las características siguientes:

– Tener más de 15 m. de altura, medida desde la cota de coronación hasta la superficie de su cimiento.

– Tener una altura entre 10 y 15 m. y originar un embalse de capacidad superior a 100.000 m3, o características excepcionales o cualquier otra circunstancia que permita calificar la obra como importante para la seguridad o la economía pública.

2. Además deberá aplicarse a las que no siendo Grandes Presas según la definición anterior tengan una altura comprendida entre 10 y 15 m. (desde coronación a cimiento) y, bien, una longitud de coronación superior a 500 m., bien, una capacidad de desagüe superior a 2.000 m3/s. Estos casos se incluyen como consecuencia de tomar en consideración la nueva definición de Grandes Presas que introduce el actual Reglamento Técnico sobre Seguridad de Presas y Embalses.

3. También deberá aplicarse a todas aquellas que, aun no siendo Grandes Presas según las definiciones anteriores, puedan dar lugar a apreciables riesgos potenciales agua abajo. Se incluyen estos casos en función de que ni la Directriz ni el Reglamento Técnico establecen límite inferior alguno a su aplicabilidad y este último prevé su propia aplicación a las presas no clasificadas como “gran presa” y que se encuentren clasificadas en las categorías A y B en función de su riesgo potencial.

Clasificación de riesgo de presas y balsas

Localización de la balsa de abastecimiento y la localidad de Valverde de la Vera

Con este post se quiere recalcar que son muy necesarios estas clasificaciones de riesgo de las presas, y sus correspondientes Planes de Emergencia de Presas, para evitar desastres, sobre todo, humanos, como se ha podido observar hace pocos días con la balsa de almacenamiento de agua de Valverde de la Vera.

Es decir, que no es necesario, que sea una gran o mediana presa para tener que realizar estas clasificaciones, que como se ha podido comprobar en este reciente caso de Valverde de la Vera, también es necesario realizarlo para todas aquellas balsas, independientemente de su función, que aguas abajo de las mismas haya alguna población o núcleo urbano, o pueda afectar a vidas humanas, y en segundo término, pueda provocar graves daños o destrozos materiales.

Clasificación de riesgo de presas y balsas

Imagen de la balsa de abastecimiento de agua tras la rotura del muro

En este caso, la balsa de abastecimiento de agua de Valverde de la Vera tenía una capacidad máxima de 1 Hm3, aunque en el momento de la rotura tenía almacenada 0,60 Hm3 de agua, y se encuentra aproximadamente a 600 metros aguas arriba del núcleo urbano, lo cual significa un alto grado de peligrosidad. Es decir, el problema no es que se trate de una presa o de una balsa, sino de la cantidad de agua almacenada y de la topografía aguas abajo de la misma que pueda ocasionar graves daños, ya que según la pendiente y la dirección del agua pueden aumentar sus efectos adversos incrementando su velocidad.

Autor: Miguel de Blas Moncalvillo, profesor del Máster en Diseño, Construcción y Explotación de Obras Hidráulicas 

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