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14 de agosto de 2017 | por: Equipo Comunicación | 0 comentarios

La flexibilidad en el Plan Director de un aeropuerto

Dada la complejidad de los aeropuertos, su impacto en las condiciones socioeconómicas de un país y la magnitud de las inversiones asociadas, es esencial que el desarrollo de este tipo de infraestructura siga una hoja de ruta claramente definida que permita guiar su desarrollo y evolución.

Esta carta de navegación se conoce en el mundo de la aviación como el Plan Director de un aeropuerto, un documento que predice la cantidad y tipo de instalaciones requeridas para satisfacer la demanda de servicios en el futuro y sugiere metodologías para lograrlo.

Los Planes Directores contemplan usos tanto aeronáuticos como no aeronáuticos al igual que los usos del suelo en las áreas de influencia directa e indirecta del aeropuerto.

El Plan Director de un aeropuerto es un estudio exhaustivo de la infraestructura existente que describe el desarrollo a corto, mediano y largo plazo planea para satisfacer la demanda futura de la aviación.

Esto permite definir las especificaciones técnicas de la infraestructura que será requerida en el futuro para que el aeropuerto opere de forma óptima dado un nivel de demanda determinado. Es claro, en este sentido, que el factor determinante es la proyección de tráfico durante la vigencia del Plan Director. Teniendo en cuenta lo difícil que es predecir el futuro con total certeza y que los modelos de tráfico se soportan sobre una gran cantidad de supuestos y variables que a su vez deben ser estimadas, es altamente probable que el tráfico real difiera de lo proyectado.

Un interesante concepto que puede ser utilizado para enfrentar el riesgo de tráfico y su efecto sobre las inversiones de capital en aeropuertos es la ingeniería flexible. Ésta busca introducir elementos de flexibilidad en la infraestructura que reduzcan la inversión inicial sin limitar su capacidad de expansión a medida que se materialicen los pronósticos.

Plan Director de un aeropuerto

Uno de los principales retos que enfrentan los aeropuertos existentes puede ser fácilmente mitigado a través de la forma más sencilla de flexibilidad en proyectos de ingeniería.

Es común que alrededor de los grandes aeropuertos internacionales de las principales ciudades de Iberoamérica surjan desarrollos inmobiliarios incompatibles con las operaciones aeronáuticas. Los asentamientos de viviendas, industrias y comercio en la proximidad de las cabeceras de las pistas introducen restricciones artificiales a la operación y afectan seriamente la capacidad de la infraestructura. Por otro lado, es posible que la construcción de una nueva pista sea inviable financieramente por la gran cantidad de edificaciones a afectar y propietarios a compensar.

Si desde la fase de estructuración del proyecto y redacción del Plan Director se hubiera considerado la necesidad de incluir previsiones para evitar la aparición de estas restricciones, las necesidades de capacidad del aeropuerto podrían satisfacerse con una mayor costo eficiencia. Dos ejemplos sencillos para lograrlo es a través de la adquisición de los predios que se estima que van a ser requeridos en el futuro o mediante la creación de un reglamento de zonificación en las inmediaciones del aeropuerto que no limite su capacidad de expansión.

Existe una gran cantidad de elementos de infraestructura sobre los cuales se puede aplicar el concepto de flexibilidad. Lo importante es que se dedique el tiempo necesario en la fase de factibilidad del proyecto para analizarlos y definir el mejor modo para que permitan reducir la exposición a los riesgos del proyecto.  

Autor: Juan Pablo Duarte, profesor del Máster en Aeropuertos: Diseño, Construcción y Mantenimiento y del Curso de Planificación de Aeropuertos y Transporte Aéreo

Máster en Aeropuertos: Diseño, Construcción y Mantenimiento

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