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26 de febrero de 2018 | por: Equipo Comunicación | 0 comentarios

La clave está en el BIM Manager

Se ha hablado en multitud de ocasiones de que la implantación de la metodología BIM en el sector de la construcción está siendo quizás más lenta de lo deseable, al menos en España (en países como Estados Unidos o Canadá están mucho más familiarizados con esta tecnología ya no tan novedosa para ellos).

Es un cambio que las empresas no se atreven a realizar (es natural tener miedo a lo desconocido) a pesar de los beneficios objetivos que ello aporta a todos los actores implicados. También ralentiza la implantación el hecho de que quien debe fomentar el cambio no suele ser una persona técnica, sino más bien preocupada por el funcionamiento general de la empresa.

Sin embargo el hecho de que las administraciones empiecen a exigirlo para obra pública puede acelerar el proceso a pesar de que pospongan una y otra vez la fecha (https://www.casadomo.com/2017/11/07/nasuvinsa-comienza-impulsar-metodologia-bim-sector-navarro-arquitectura-construccion). Es bueno para todos, y es un cambio que aunque sea drástico no tiene por qué ser traumático.

La clave está en el BIM Management, en el BIM Manager, que el encargado de la transición esté a la altura de las circunstancias. Porque el BIM Manager no es una persona que sabe Revit y punto. Es una persona que por supuesto conoce el software BIM, pero sobre todo capaz de coordinar equipos de diferentes disciplinas y con diferentes metodologías de trabajo. Todo no va a ser BIM: los ingenieros encargados de calcular instalaciones o estructuras usarán su software de confianza, y éste puede ser BIM o no. Y al BIM Manager no le tiene que importar, sólo ser capaz de implementar la estrategia adecuada para poder exportar o importar el trabajo de los diferentes agentes para que todo el mundo «hable» el mismo lenguaje y que la comunicación sea fluida.

 

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Esa estrategia debería quedar reflejada en el BEP (BIM Execution Plan), y este informe es clave para que la transición siga unas pautas establecidas previamente por el BIM Manager, por lo que no es un documento baladí, sino un tema que debe ser meditado, bien meditado. Como todo en el trabajo, es preferible perder tiempo en diseñar una táctica efectiva a que las prisas por empezar lleven al traste el trabajo de muchas personas.

El BIM Manager es una figura que va a ser clave en el sector en los próximos años y que determinará qué empresas se vuelven más competitivas y cuáles pierden el tren del progreso, con el peligro que supone en un país donde la construcción empieza a salir a flote después de muchos años. Esperemos que haya muchos BIM Managers y muy buenos, muy bien preparados, y que las constructoras, estudios de arquitectura, etc. no se tengan que enfrentar a una nueva crisis provocada no ya por el estallido de una burbuja inmobiliaria sino por ellas mismas, por no haber sido capaces de adaptarse a los nuevos tiempos. Porque el «renovarse o morir» no es una frase hecha.

Autor: Antonio Méndez Martín, profesor del Máster en BIM Management de EADIC.

 

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