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08 de mayo de 2017 | por: Equipo Comunicación | 0 comentarios

Internet de las Cosas: Ojo con enviar a un millón de personas a urgencias

Doctor, el oxígeno de mi bebé ha estado por debajo del 80% en cinco ocasiones esta noche entre uno y dos minutos cada vez” – , a este tipo de frases podrían enfrentarse pronto nuestros pediatras en urgencias o consulta como motivo de la visita, – “¿pero ha tenido fiebre, o hay algún síntoma que haya apreciado?” – ,  la discusión está tan servida como perdido está el tiempo del pediatra, mientras tanto otros niños esperan su turno.

Cuando elaboramos los contenidos del Máster de Big Data relacionados con Internet de las cosas, en uno de los capítulos abordamos los dispositivos eHealth para la adquisición y monitorización de parámetros biométricos como temperatura, tensión, pulso,… Ya detectamos y advertimos sobre este problema como una hipótesis que ahora un estudio ha corroborado.

Este tipo de dispositivos está muy en auge en su vertiente aplicada al deporte, pero además hay toda una serie de dispositivos y aplicaciones destinados a obtener y analizar información con el propósito de mejorar la salud y llevar hábitos de vida más saludables.

El propósito es muy loable y seguramente muchas de estas soluciones son muy aconsejables, sin embargo tenemos que ser sensatos y conscientes, cuando abordamos aplicaciones de este tipo para Internet de las cosas, de que tienen sus efectos positivos y negativos. Los usuarios dotan a estas herramientas de una credibilidad muy alta, lógicamente los promotores del negocio alrededor de ellas venden sus virtudes y posibles usos como: te pueden salvar la vida, te pueden ayudar a detectar errores de diagnóstico, hacer diagnóstico temprano,…

Con Internet de las Cosas podemos tener, por unos pocos euros, en una aplicación móvil información obtenida desde prendas inteligentes, que miden la frecuencia cardíaca, análisis inmediatos de la orina del bebé con dispositivos integrados en los pañales, sensores de la posición del sueño y la respiración, medición de niveles de oxígeno, de deshidratación, de infección,… En Europa aún se hace un uso puntual, sin embargo en EEUU se ha popularizado y extendido su uso rápidamente.

La salud tiene oculta todos los ingredientes del misterio, algo ocurre y queremos saber el por qué. Las personas, que somos por naturaleza fans del misterio, googleamos los síntomas, nos auto-diagnosticamos y nos auto-medicamos. Y exageramos aún más este miedo en el caso de los bebés, en los que añadimos el ingrediente de la imposibilidad de comunicarnos con él, por lo que obtener unos datos en tu móvil parece una información inestimable. El cocktail ya es explosivo.

El equipo del Children’s Hospital de Filadelfia ha publicado un artículo en el que critica el uso de esos monitores y afirma que su principal efecto es llenar los departamentos de urgencias con falsas alarmas

Internet de las cosas y los dispositivos eHealth

Además, con estos dispositivos se proporciona una falsa sensación de seguridad al pensar el usuario que como el bebé está monitorizado nada le puede pasar, y se relajan las medidas verdaderamente efectivas en la prevención, como vigilar la postura en que duerme para minimizar el riesgo de muerte súbita, etc.

Los pediatras del Children’s Hospital de Filadelfia han analizado cinco modelos de monitores de Internet de las cosas, por debajo de 300 euros, y lo que han podido constatar es que generan más estrés en los padres que beneficios en los bebés. “Los bebés sanos por ejemplo, tienen caídas ocasionales de oxígeno a menos del 80% sin consecuencias, y esto no sería un motivo de alarma”, según el equipo médico, en cambio esta información interpretada por un padre en situación de estrés conllevaría una visita a urgencias en un porcentaje alto de casos.

Los dispositivos para monitorizar bebés, como los que describimos en el curso, son instrumentos que aportan información, pero para que esta información sea útil no puede ser considerada con la misma validez o veracidad que un dispositivo fabricado con estrictos controles del sector de instrumentación sanitaria, operado por personal sanitario cualificado, y evaluado por personal médico.

Si ya jugábamos a los médicos con Google, jugamos además a enfermeros y hospitales con Internet de las Cosas y los eHealths.

Tenemos que ser muy conscientes de la idoneidad, validez y utilidad real de estos dispositivos, que la tienen, y ser, como especialistas de Internet de las cosas, muy éticos y responsables en la promoción de su uso. Informar muy bien al usuario, y ser conscientes de que enviar a un millón de personas a urgencias simultánea o casi simultáneamente ocasionaría grandes problemas, incluso si realmente hubiera un motivo para visitar al médico.

Por otra parte los servicios de salud tienen que prepararse para recibir a padres con este tipo de consultas y este tipo de información, deben saber cómo actuar con esos padres estresados, informarles o prevenirles, antes de que surja el problema.

Autor: Adolfo Cortés, profesor del Máster en Big Data y Business Intelligence y del Curso de Internet de las Cosas y Nuevas Posibilidad de Interacción Con Los Usuarios

Máster en Big Data y Business Intelligence

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