Comunidad

29 de octubre de 2012 | por: EADIC | 0 comentarios

Integración Social Urbana: Techo Chile y el caso de Medellín (Colombia)

Aitor Lobato Rubio; IdeyaIngenieros: Esta semana he asistido a un desayuno de encuentro organizado por la Cámara Chilena de la Construcción, cuyo tema a tratar era “Un techo para Chile”, una ONG orientada a la integración social urbana, dando soluciones habitacionales a personas sin hogar.

Integración Social Urbana

La fundación realiza desde las llamadas “mediaguas” que son viviendas de emergencia que emplearon por ejemplo tras el último terremoto, hasta la posterior habilitación social de campamentos completos y he querido contar, en el Blog de Eadic, la experiencia vivida…

En Chile existen 706 campamentos tomados, en los que viven 33.000 familias, de las cuales el 74,2% viven con unos ingresos inferiores a los 200.000 pesos (aproximadamente 350 €). Un ejemplo llamativo es el campamento Manuel Busto, en Valparaíso, con 924 familias.

Integración Social Urbana en Medellín

TECHO trabaja en asentamientos precarios, siendo su motor esencial la acción conjunta de sus pobladores y jóvenes voluntarios, quienes trabajan para generar soluciones concretas a la problemática de la pobreza. TECHO impulsa un proceso continuo de fortalecimiento de la comunidad, siendo el desarrollo comunitario el eje transversal de la intervención.

En una primera fase, los voluntarios identifican y caracterizan las condiciones de vulnerabilidad de hogares y asentamientos con el apoyo de referentes de la comunidad y otros actores influyentes, impulsando desde un inicio la organización, participación y corresponsabilidad de la comunidad.

Integración Social Urbana en Medellín

En una seguna fase, TECHO genera espacios participativos y desarrolla soluciones concretas en conjunto con los pobladores de la comunidad, a fin de enfrentar las necesidades identificadas. La precariedad habitacional es uno de los problemas prioritarios y urgentes de los asentamientos, por lo que TECHO empieza este proceso de desarrollo comunitario construyendo viviendas de emergencia, con la participación masiva de voluntarios y familias de la comunidad. Esta vivienda es una solución concreta y realizable al corto plazo, que impacta en la calidad de vida de las familias y genera los primeros vínculos de confianza entre los voluntarios y la comunidad, a partir de este trabajo conjunto.

Posteriormente, TECHO conforma la Mesa de Trabajo, instancia semanal de reunión y diálogo entre líderes comunitarios y voluntarios, partir de la cual se identifican otras necesidades prioritarias y se desarrollan programas para enfrentarlas. Los principales programas que TECHO desarrolla con la Mesa de Trabajo son:

  • Educación: Talleres de apoyo escolar para niños y jóvenes, y alfabetización para adultos.
  • Trabajo: Capacitación en oficios básicos y formación laboral.
  • Fomento productivo: Apoyo para el desarrollo de emprendimientos.
  • Fondos concursables para desarrollo de proyectos comunitarios.
  • Salud: Campañas de prevención y promoción de la salud.

TECHO promueve la vinculación a redes para potenciar los programas mencionados y para desarrollar otros proyectos que contribuyan a la generación de soluciones integrales. Estas soluciones potencian las capacidades individuales y colectivas de autogestión en la comunidad e involucran a los voluntarios en un proceso de sensibilización y concientización en torno a la pobreza y sus causas, que los lleve a actuar y movilizarse para generar cambios reales.

Como última fase del modelo, se busca implementar soluciones definitivas en los asentamientos precarios, como la regularización de la propiedad, servicios básicos, vivienda, infraestructura comunitaria y desarrollo local. TECHO articula y vincula pobladores de asentamientos organizados con instituciones de gobierno para exigir sus derechos.

Junto a la situación de Chile, se comentaron los ejemplos de Brasil y sus favelas, muy similares a los campamentos que se pueden encontrar por ejemplo en Valparaíso, y también el caso de Medellín, del cual quería hablar en este post, con el “Plan de desarrollo de Medellín” a través de un cambio del rol social y de la participación ciudadana.

Una de las principales medidas para conseguir la integración social de un campamento, y transformarlo en barrio, es conectarlo con la ciudad, que pueda haber flujo de ciudadanos en ambos sentidos, creando además actividades que dinamicen la zona (aprovecho para citar como dinamizadores e integradores sociales a www.paisajetransversal.org en España, de los cuales soy seguidor desde hace meses).

Medellín resolvió a la perfección esta situación de aislamiento de los barrios periféricos de las laderas con un sistema de cable aéreo integrado en el metro de la ciudad (Metrocable). Actualmente cuenta con dos líneas, con un trazado total de casi 5 km, cubriendo un desnivel máximo de 400 m a una velocidad de 5 m/s transportando 3.000 pasajeros por hora cada línea. El sistema, además de por energía eléctrica, funciona con energía solar para la iluminación de las cabinas.  Además, existe un tercer corredor de cable aéreo turístico que conecta con el Parque Ecoturístico Arví con una longitud de 4,5 km.

Integración Social Urbana

Para facilitar su uso entre la población con menos recursos, el ‘Metrocable’  no podía suponer un alto coste para el ciudadano. Y lo han conseguido. Estas líneas de cabinas se han integrado con el metro urbano  y el mismo billete vale para los dos medios de transporte. Las poblaciones que usan el ‘Metrocable’ son muy numerosas y pertenecen a estratos socioeconómicos muy bajos. Esta solución de transporte busca que muchos de ellos puedan optimizar sus escasos recursos y destinarlos a cubrir otras necesidades básicas.

Según el gobierno de la ciudad colombiana, otras ventajas son que el sistema utiliza tecnología limpia (se alimenta del sistema eléctrico) y llega a sitios donde no alcanza el metro o el autobús por los desniveles de la montaña y el mal estado de las vías. El ‘Metrocable’ no requiere utilizar esta infraestructura y llega con facilidad a las zonas más altas donde están construidos los barrios de favelas.

“El ‘Metrocable’ mejoró la autoestima de los habitantes más pobres de la ciudad, se generaron oportunidades laborales al crearse negocios para atender a los nuevos visitantes del lugar y la ciudad ‘formal’ reconoció a la zona, acabando con la estigmatización que normalmente afectaba a sus ciudadanos.

Aitor Lobato Rubio; IdeyaIngenieros

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