Comunidad

10 de abril de 2019 | por: Comunicación EADIC | 0 comentarios

Inspección de puentes con drones

Con el paso del tiempo las estructuras existentes sufran el deterioro de sus componentes por la acción de las cargas, el clima, elementos contaminantes, movimientos sísmicos, impactos, explosiones, mal uso, falta de mantenimiento, etc.

Con esta premisa, es recomendable conocer el estado actual de una estructura de forma casi permanente, lo cual es complicado y costoso.

Al ser tan amplio el rango de posibilidades en la cuantía de daños, no se puede aplicar una sola metodología para resolver la patología en ese momento estudiada. De acuerdo con la magnitud propia de cada caso se puede hacer un diagnóstico inmediato, hasta casos en los que se deban hacer análisis y ensayos específicos (especiales) debido a la complejidad del problema.

La magnitud y complejidad de daños que puede presentar un puente y estructuras de obra civil en general, hacen la mecánica de inspección y diagnóstico no sean tan simples de seleccionar.

Una de las mejores formas de obtener información del estado de una estructura es realizar una inspección visual. El objetivo de la inspección de estructuras sirve para determinar el estado de servicio. Al inspeccionar habrá que:

  • Identificar las causas que provocan o provocaron ese deterioro
  • Conocer la dimensión del deterioro
  • Estudiar la variación en el tiempo de las condiciones a las que está sujeta la obra.

En las inspecciones principales se pide inspeccionar todos los elementos del puente, lo cual tiene sentido ya que algunos de ellos no alcanzan los 100 años de vida útil del propio puente. Entre ellos se encuentran los aparatos de apoyo, con una vida útil orientativo de entre 25 y 40 años.

No todos los puentes han sido diseñados para facilitar las labores de mantenimiento, y algunos elementos pueden estar en sitios de acceso realmente difíciles.

Las posibilidades actuales para realizar la inspección de elementos estructurales de difícil acceso son limitadas:

  • Escalera de mano, hasta una altura de unos 5 m. Alcance para alturas reducidas y con un factor de peligrosidad alto.
  • Camión con pluma telescópica con cestilla, hasta una altura de unos 15 m. Requiere un camino de acceso adecuado y el tiempo de posicionamiento es considerable.
  • Camión con brazo articulado y pasarela, que permite trabajar a niveles inferiores al de estacionamiento. En especial para la inspección de puentes, requiere corte de tráfico parcial o total, dependiendo de la ubicación de la estructura. El tiempo de posicionamiento es considerable.
  • Trabajos en altura con alpinistas especializadas.
    Inspección ocular con prismáticos. Debido a la distancia el grado de detalle es bajo, hay dificultades de grabar imágenes de la inspección y el campo de visión es limitado.

 

Recientemente se ha presentado una nueva herramienta de inspección, el uso de drones. En los últimos años se ha visto un avance significativo en el desarrollo de drones, en particular cuadricópteros, propulsados por motores eléctricos, con sistemas microelectromecánicos, GPS y microcontroladores. Estos sistemas son relativamente baratos, tienen fuerza suficiente para poder soportar cargas adicionales (cámaras) y autonomía suficiente para pequeñas misiones de inspección.

La inspección aérea estructural es una actividad compleja, que debe realizarse de forma organizada y sistemática. Consiste en la obtención de imágenes de gran calidad mediante RPAS (drones), que permiten realizar un análisis detallado de la estructura, sobre todo en aquellos elementos de difícil acceso y que hasta ahora requerían de elevados costes y tiempo en su inspección.

 

 

En España hay un marco jurídico aplicable al uso comercial de aeronaves civiles pilotadas por control remoto (RPA, por sus siglas en inglés Remotely Piloted Aircraft), más comúnmente conocidos como drones. Todo ello se define en el recién aprobado Real Decreto 1036/2017, de 15 de diciembre, y es aplicable en territorio y espacio aéreo de soberanía española. El real decreto es de aplicación a las aeronaves civiles pilotadas por control remoto (RPA) cuya masa máxima al despegue sea inferior a los 150 kg. El alcance de esta regulación es, por otra parte, coherente con el vigente hasta la fecha, contenido en la Ley 18/2014, que queda derogada «ex lege» con la aprobación de este real decreto.

En relación con estas aeronaves, además, el real decreto es de aplicación a los elementos que configuran el sistema de aeronave pilotada por control remoto (RPAS, por sus siglas en inglés Remotely Piloted Aircraft System), a las operaciones que se realicen con ellos, y al personal que los pilote o ayude al piloto a ejercer sus funciones.

Con la nueva Ley, la diferencia con la anterior resta en el hecho de poder volar sobre aglomeraciones de edificios en ciudades, pueblos o lugares habitados o reuniones de personas al aire libre, en espacio aéreo no controlado y fuera de una zona de información de vuelo (FIZ), únicamente por aeronaves pilotadas por control remoto (RPA) cuya masa máxima al despegue no exceda de 10 kg, dentro del alcance visual del piloto (VLOS), a una distancia horizontal máxima del piloto de 100 m, y a una altura máxima sobre el terreno no mayor de 400 pies (120 m), o sobre el obstáculo más alto situado dentro de un radio de 600 m desde la aeronave. Estas operaciones, deberán realizarse sobre zonas acotadas en la superficie en las que, la autoridad competente a tales efectos, haya limitado el paso de personas o vehículos o, en otro caso, manteniendo una distancia horizontal mínima de seguridad de 50 m respecto de edificios u otro tipo de estructuras y respecto de cualquier persona, salvo personal del operador o personal que esté involucrado en el desarrollo de la operación.

Se puede sobrevolar infraestructuras de transporte a una altura mínima de 50 m, y a un mínimo de 25 m de distancia en horizontal de su eje en caso de infraestructuras lineales, reducible a 10 m con permiso expreso de su responsable.

Igualmente es posible volar en espacio aéreo controlado o en una zona de información de vuelo (FIZ), incluida la zona de tránsito de aeródromo, operaciones especializadas de noche, y todo ello previa autorización de AESA. Al respecto hace falta tener en cuenta que AESA, desde la recepción de la solicitud, tiene un plazo máximo de seis meses para resolver lo que proceda sobre la autorización solicitada.

De acuerdo con lo anterior, hay más posibilidades para el uso de drones, dentro de un régimen jurídico establecido, que antes, mejorando así sensiblemente su posible comercialización.

Previo al vuelo hace falta tener en cuenta ciertas condiciones, como bien indica el folleto informativo de la AESA.

 

También es de interés la siguiente página con información sobre el uso de drones en muchos países del mundo: https://worlddronerules.jouwweb.nl/

Autor: Leendert de Haan docente del Máster en Cálculo de Estructuras de Obra Civil de EADIC.

Comentarios

Deja tu comentario

You must be logged in to post a comment. So log in!

EADIC - Cursos y Master para Ingenieros y Arquitectos
Assign a menu in the Left Menu options.
Assign a menu in the Right Menu options.
EADIC Blog