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21 de julio de 2016 | por: Equipo Comunicación | 0 comentarios

Ingeniería aeroportuaria: el posible futuro del rodaje de aeronaves

Hace unos días un colega mío de profesión me comentó que en algunos aeropuertos importantes hace ya un tiempo se habían realizado con éxito pruebas de aviones rodando desde la posición de estacionamiento hasta la cabecera de pista sin el uso de los motores de la aeronave. La noticia, por las consecuencias futuras que podrían derivarse me pareció interesante y me puse a “investigar”.

Se trata de un sistema desarrollado por una empresa israelí denominado TAXIBOT® por el cual se puede hacer toda la operación de push back y rodaje hasta la pista de despegue mediante un tractor remolcador, similar a los que se utilizan todos los días, controlado por el piloto y con los motores de la aeronave apagados.

Las ventajas de este sistema saltan a la vista: ahorro de combustible, reducción de emisión de CO2, reducción de los niveles de ruido, y un 50% menos de riesgo de daños causados por FOD. Todo esto teniendo en cuenta que el sistema es compatible con todas las aeronaves, el tractor remolcador se controla mediante los mismos mecanismos que se dirige la rodadura de la aeronave por el piloto, es decir pedales y tiller, la velocidad de rodaje es la misma que la utilizada en el rodaje tradicional y en todo momento el piloto es el responsable y el que dirige la operación.

ingeniería aeroportuaria 

No satisfecho con mi “investigación” me pregunté: ¿y por qué el tractor remolcador no pudiera ser un vehículo totalmente autónomo, guiado por sí mismo mediante un recorrido precargado por el ATC, en el que el piloto y los controladores sólo tuvieran un papel de supervisor durante el rodaje?

El salto de tecnología necesaria, infraestructura, procedimientos y cambios en la operación de los aeropuertos sería brutal pero también es cierto que actualmente el metro de Madrid lleva un conductor para abrir y cerrar las puertas y por “tranquilidad” de los pasajeros, la T4S está conectada con la T4 con un people mover sin conductor, ya hay un fabricante de automóviles que ofrece una conducción totalmente dirigida por un piloto automático y los drones hacen misiones que hace unos años estaban reservadas sólo para los pilotos más expertos. ¿Por tanto, podría ser no tan descabellado pensar que en un plazo de 30 años pudiera ser este el sistema de rodaje de las aeronaves?

Y siguiendo con esta inquietud encontré un estudio desarrollado por la NASA de 2015 denominado Self-Driving Aircraft Towing Vehicles: A Preliminary Report en el que se expone justo esto.

La ventaja respecto al sistema explicado anteriormente sería que se libera al piloto y a los controladores de una carga de trabajo que puede ser invertida en otras tareas. Para poder llevarse a cabo este sistema se debería cumplir los siguientes requisitos. Primero, el sistema debería ser suficientemente seguro para no colisionar con personas y/o objetos, segundo el impacto en la incorporación a la operatividad del aeropuerto no debería ser elevada, tercero los cambios en la infraestructura del aeropuerto deberían ser comedidos y por último su uso debería comportar mejoras en la carga de trabajo y calidad de las personas.

Sin embargo, los retos a los que se enfrenta esta nueva tecnología, según el estudio no son pocos. Primero están los retos tecnológicos, referidos a que los remolcadores deberían ser capaces de cambiar su trayectoria en tiempo real, ser suficientemente fiables y proporcionar una seguridad intrínseca en su uso y operación. Segundo los relacionados con su coste de implantación y mantenimiento que debería ser sostenible y ventajoso para el operador del aeropuerto y para las aerolíneas. Tercero y último, el reto social de sustituir tareas realizadas ahora por humanos por dispositivos inteligentes.

Según el estudio, la sistemática de la operación (en el caso de salidas) de estos remolcadores autónomos sería la siguiente:

El tractor remolcador estaría estacionado en un área específica donde recargan sus baterías y regresan cuando han acabado su servicio. Cuando el tractor recibe el mensaje detallando tiempo, ruta y puesto de estacionamiento, el tractor inicia su movimiento hacia la puerta especificada por la ruta descrita, llega allí, reconoce un entorno seguro alrededor de la aeronave y procede al acople a la aeronave. Una vez producida esta, espera a la autorización de proceder con el push back. Una vez recibida ésta, procede al mismo e inicia la navegación por la ruta de rodaje previamente cargada por el ATC. Finalmente cuando se aproxima al punto de espera de la pista de despegue, el tractor se desacopla de la aeronave y vuelve a su base.

Sinceramente no creo que los remolcadores autónomos en el rodaje de aeronaves sean una realidad en los próximos años pero lo que sí está claro es la unanimidad de todos los involucrados en el transporte aéreo de la necesidad, sobre todo en los grandes y congestionados aeropuertos, de realizar el rodaje de las aeronaves con los motores apagados. Esta visión, compartida por todos, hará que en un futuro, una solución similar a la anterior sea una realidad en nuestros aeropuertos.

Autor: Camilo Cano, profesor del Máster en Aeropuertos: Diseño, Construcción y Mantenimiento

Máster en Aeropuertos: Diseño, Construcción y Mantenimiento

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