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13 de abril de 2016 | por: Equipo Comunicación | 0 comentarios

Historia del abastecimiento de agua en Madrid

No es casualidad que la mayoría de las grandes ciudades se encuentren junto a ríos más o menos caudalosos, ya que antiguamente era muy difícil trasladar el agua para abastecer una población y las aldeas se fundaban alrededor de una fuente de agua.

El nombre de Madrid deriva del árabe Mayrit “lugar donde abundan los mayra (las conducciones de agua)” lo que refleja la importancia que este elemento tuvo desde los orígenes de la ciudad. Desde su fundación en la segunda mitad del siglo IX hasta 1858, en que por primera vez llegaron aguas del río Lozoya, la villa se abasteció de una amplia red de galerías subterráneas llamadas qanat o viajes del agua y del río Manzanares.

Estos qanat traían el agua desde diversos manantiales o aguas subterráneas de la provincia de Madrid a través de un complejo sistema de canalizaciones.  En tiempos de Carlos III, estas conducciones llegaron a proporcionar hasta 3.600 m3/día, lo que para la población que existía significaba hasta 70 litros/persona/día.

A mitad del siglo XIX, la ciudad llegó a los 200.000 habitantes. Esto originó la necesidad de madera para construir nuevos palacios y viviendas, por lo que se talaron árboles en la ciudad y las fuentes quedaron expuestas al sol, con lo que se secaban con más rapidez. Todo ello dio lugar a apenas una dotación de 10 litros/persona/día, lo que forzó a que se crease una Institución autónoma, pero dependiente del Gobierno: el Canal de Isabel II, que se encargaría de dar solución a las necesidades hídricas de una población en constante crecimiento.

De este modo, en 1851 y mediante Real Decreto, se crea el Canal de Isabel II (siendo reina de España Isabel II) y se empiezan a construir las infraestructuras que permitirían llevar el agua desde el río Lozoya, en la Sierra de Guadarrama, hasta el centro de Madrid. En 1858 llegan las primeras aguas a la ciudad a través de 76 km de canalizaciones, procedentes de la recién inaugurada presa del Pontón de la Oliva, hasta en la calle ancha de San Bernardo.

abastecimiento de agua en Madrid

Fuente Calle Ancha San Bernardo. Fuente: Canal Isabel II

Diversos problemas por filtraciones en la presa del Pontón de la Oliva, junto a una población que en 20 años aumentó en 100.000 personas más, hicieron que se construyese el embalse de El Villar (1882), con una capacidad de 22 hm3. Entre 1867 y 1907, el Canal de Isabel II, pasó a depender del Ministerio de Fomento, periodo que se caracterizó por una gestión incapaz de acometer nuevos proyectos que diesen solución a las necesidades del momento. En 1907, y con la recuperación de la autonomía de la Institución, el Canal inicia una nueva etapa caracterizada por la traída de agua del río Guadalix mediante el azud de El Mesto, construcción de nuevos depósitos y ramales, y por la renovación de las viejas infraestructuras.

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En 1912 entró en servicio la presa de Santillana hoy conocida como Manzanares del Real, construida sobre el río Manzanares, a 60 km de la capital y propiedad de la sociedad privada Hidráulica Santillana. En 1920 Madrid tenía ya 600.000 habitantes que consumían 210 hm3, a través de una red de distribución de 230 km.

En 1945 se empezó a usar cloro para desinfectar el agua, como consecuencia de la turbiedad que presentaba el agua que llegaba a Madrid. Las continuas y graves sequías de 1944, 1948 y 1949, fueron un elemento de peso sobre la necesidad de aumentar la capacidad de abastecimiento en Madrid.

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En 1953 se crea la Confederación Hidrográfica del Tajo, encargada junto al Canal de Isabel II de llevar a cabo la planificación de nuevas infraestructuras que hagan frente a las nuevas demandas que se están produciendo por el aumento de la población en Madrid. Así, en 1954 entra en funcionamiento el embalse del Vado en el río Jarama y en 1956 el de Riosequillo, en la cabecera del Lozoya.

En 1960, coincidiendo con el aumento demográfico, debido al éxodo desde las áreas rurales a las urbanas, Madrid pasó de tener un millón y medio de habitantes, a tener dos millones trescientas mil personas. Esto, junto al descontrol urbanístico y otro gran período de sequía, desembocaron en la redacción del “Plan Nacional de Abastecimiento y Saneamiento de 1966″.

Así, se construyeron en esa época las presas de Pedrezuela (1968, río Guadalix); Pinilla (1968, río Lozoya); conducción de Picadas (Río Alberche) hasta Majadahonda; y en la década de los 70, entran en funcionamiento El Atazar (Lozoya), Valmayor (río Aulencia); y el trasvase desde el Pozo de los Ramos en el río Sorbe hasta el canal del Jarama por debajo de la presa del Vado. Al mismo tiempo se inicia la construcción de las estaciones de tratamiento de agua potable, las grandes arterias de transporte y el desarrollo de la red de distribución.

                                                           abastecimiento de agua en Madrid

En 1984, en pleno Estado de las Autonomías, se transfiere el Canal de Isabel II a la Comunidad de Madrid. En general, la gestión del ciclo integral del agua, suele ser asumido por los Ayuntamientos, pero por razones históricas, en el caso de Madrid, se encomienda el abastecimiento al Canal, que asume las competencias en la gestión del ciclo urbano del agua, excepto el saneamiento de la capital, que siguió siendo durante un tiempo competencia del ayuntamiento de Madrid. En 2006, esa función pasa al Canal Isabel II que desde entonces gestiona las depuradoras y parte de la red de alcantarillado del municipio de Madrid.

Así en 1984, se integraron en el sistema del Canal, el Consorcio de Abastecimiento de los pueblos de la Sierra de Guadarrama, con sus tres embalses, Navacerrada, La Jarosa y Navalmedio, construidos en los años 60 del pasado siglo; La Fundación Sur de Aguas Potables, con sus pozos de Batres; y el campo de pozos de Fuencarral, que había sido construido por iniciativa privada. El sistema se complementó con la incorporación del pantano de La Aceña (1991).

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Tras una importante sequía a principios de los años 90 del pasado siglo, el Consejo de Ministros aprobó en 1993 la ejecución de un trasvase desde Picadas (Alberche) a Valmayor (Aulencia-Guadarrama) y en 1999 se aprobó la interconexión a través de una gran arteria entre las cuencas del Jarama-Lozoya y del Alberche-Guadarrama. Además del refuerzo del Sifón de El Pardo y Arteria de Pozos de Fuencarral, entrando en funcionamiento en 2002.

Todos los embalses construidos están interconectados a través de un sistema de canalizaciones, depósitos y tuberías que forman “grandes anillos” de distribución alrededor de la metrópoli.  

Embalses y azudes para el abastecimiento de agua en Madrid

Embalses y azudes para el abastecimiento de agua en Madrid. Fuente web iesleonardo

Desde principios de los años 90 del pasado siglo, la red de abastecimiento se complementa con aguas subterráneas que proceden de los dos acuíferos principales de la Comunidad Autónoma de Madrid: el Terciario Detrítico y el Cretácico Carbonatado. Además, están los campos de pozos, con 112 pozos de captación en la actualidad, algunos adquiridos a urbanizaciones particulares que se usan, junto a los recursos de los acuíferos, básicamente como recurso estratégico en época de escasez.

Autor:  Saúl Reula, alumno del Máster en Diseño, Construcción y Explotación de Obras Hidráulicas

Máster en Diseño, Construcción y Explotación de Obras Hidráulicas

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