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14 de marzo de 2018 | por: Equipo Comunicación | 0 comentarios

Fugas en oleoductos y cómo prevenirlas

Los oleoductos son sin duda uno de los principales medios de transporte en la industria de hidrocarburos, tanto internamente en las áreas de producción como en el movimiento regional o internacional para el transporte de producto a los centros de refino y comercialización.

Son muchas las variables que intervienen a la hora de decantarse por este modo de transporte, frente al transporte por carretera o ferrocarril, pero si las condiciones orográficas lo permiten y los análisis económicos del proyecto lo ameritan, los oleoductos y gasoductos son el medio más utilizado para transportar grandes volúmenes de producto.

De acuerdo a la información del World Factbook[1], en el mundo más de 3.5 millones de km de oleoductos, siendo Estados Unidos el país con mayor longitud de ductos instaladas, con más de2.2 millones de km). Solo en 2014 en US se transportaron 3.4 billones de barriles a las refinerías[2].


[2] The Energy Information Administration figures are based on U.S. refinery receipts of crude cargo. But crude shipments often combine several modes of transportation, so the numbers don’t give a complete picture

 fuga de oleoductos 2

fuga de oleoductos 3

Desde el punto de Seguridad y Medioambiente, el principal aspecto a tener en cuenta en las operaciones de transporte en ductos, son las fugas de hidrocarburos. Estos se deben principalmente a fallos mecánicos en juntas y bridas de conexión y en roturas o daño en los mismos producidos por efectos de corrosión.

Las redes de ductos en superficie resultan mucho más fáciles de supervisar e inspeccionar de manera preventiva y actuar en caso de fuga o derrame. Pero por motivos ambientales y sociales, una gran parte de las redes de oleoductos y gasoductos se tienden soterrados, si no se toman las medidas adecuadas, esto puede acelerar los procesos de corrosión y dificulta las labores de inspección y detección de fuga de los mismos. En ocasiones, algunos operadores incluso abandonan las tuberías con producto en su interior, sin limpiar, lo que puede producir un derrame cuando no hay supervisión (e.g.: Phillips 66, vertido de 1,200 bbls Wilmington LA, US)[2].

Los factores de corrosión en diseño[3], las operaciones de pigging (rasca tubos)[4], los recubrimientos de protección química y mecánica de los ductos y las redes de protección catódica son algunas de las barreras preventivas que se utilizan para evitar la corrosión de los ductos.

Desde el punto de vista reactivo, los sistemas de monitorización de presiones en los ductos, las inspecciones visuales aéreas y terrestres y las redes de detección externa de fugas (i.e.: Fibra óptica) permiten alertar de forma temprana ante una posible fuga de hidrocarburo.

Atendiendo a las estadísticas, los oleoductos, han tenido históricamente una menor incidencia de accidentes que otros medios de transporte (Ver tablas adjuntas). Sin embargo cuando se producen, estos tienen un impacto mucho mayor, con volúmenes derramados significativamente más altos.

 

 

Autor: José Campuzano, profesor en el Máster en Petróleo y Gas: Prospección, Transformación y Gestión

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