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28 de agosto de 2019 | por: Comunicación EADIC | 0 comentarios

Exploración Offshore

Las operaciones marinas de exploración geológica y geofísica difieren de las realizadas en tierra firme, aunque, en esencia los métodos sean los mismos.

Para realizar el hallazgo y localización de un yacimiento (reservorio) de hidrocarburos offshore, los geofísicos y geólogos analizan las imágenes del subsuelo marino a partir estudios los cuales, si bien representan una vía de soluciones, en algunos casos complican también el cumplimiento de los objetivos operacionales y las expectativas generadas por el hallazgo, la recolección y el manejo de datos de datos confiables para su interpretación.

Antes de iniciar los trabajos propios de la explotación, se tiene que localizar el yacimiento, realizando los trabajos conocidos como “búsqueda y prospección”.

Por ejemplo, la formación de petróleo (líquido oleoso bituminoso) de origen orgánico, comprende un complicado proceso que se inicia con la acumulación de residuos de origen orgánicos, tanto de plantas como de animales, los cuales se depositan junto con otros sedimentos como la arena, el limo y la arcilla, que son productos de la erosión continental.

Estos yacimientos que se encuentran relativamente distribuidos en todas partes del mundo, pueden encontrarse en el interior de la tierra en profundidades que varían, desde cerca de la superficie hasta más de los 6000 metros.

Debido a la complejidad de hallar el hidrocarburo, los análisis de base o de inicio son los que se obtienen en la etapa previa a la exploración, buscando los datos básicos para asistir a las diferentes etapas de trabajo.

Los datos meteorológicos, de marea, corrientes marinas, y densidades del agua, serán la base de planificaciones o tomas de decisiones inclusive ante posibles impactos ambientales que puedan ocurrir a futuro.

Luego de los análisis de base, se pasa a la interpretación de los diferentes estudios que se realizan en un área, como son la “batimetría”, las lecturas de “temperaturas” a diferentes profundidades, las “muestras” del lecho marino, la “gravimetría”, la “magnetometría” y la “sismografía” (mostrada en la Fig. 1), los cuales serán los que darán la información necesaria, para determinar la presencia de capas sedimentarias en las entrañas de la tierra, dando esto como resultado, la consecuente posibilidad de existencia de yacimientos de crudo o gas en el área explorada.

Fig. 1. Exploración sísmica y recolección de data

Con esta información se construye un modelo del subsuelo y se identifica la ubicación de potenciales reservorios (prospecciones). Como esta información es teórica y está basada en estudios con gran incertidumbre, es necesario perforar pozos exploratorios (hacer prospecciones) para confirmar que realmente existen hidrocarburos en el subsuelo.

Una breve explicación del principio de funcionamiento de la exploración sísmica offshore, se puede apreciar en el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=PpqlNINs9B8

Autor: Alberto Guerrero Parra, docente del Máster en Petróleo y Gas: Prospección, Transformación y Gestión de EADIC.

 

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