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20 de mayo de 2013 | por: EADIC | 0 comentarios

¿Es el Déficit Hídrico una Situación de Sequía?

 En este post se intenta aclarar o fijar algunos conceptos clave, que permitan entender mejor a qué se refiere el déficit hídrico. ¿Cuándo presenta problemas la asignación de recursos? Es evidente que cuando el recurso es escaso. En lo referente a los recursos hídricos habrá que preocuparse por la asignación cuando la oferta disponible no alcance a satisfacer la demanda.

déficit hídrico

 

Aún así, el problema sólo será tal cuando esta situación produzca perjuicios como mínimo a uno de los usuarios demandantes. 

Los ríos son abastecidos gracias a la ocurrencia de fenómenos de origen natural como son, entre otros, el derretimiento durante la primavera y el verano de la nieve acumulada durante el invierno anterior en la parte alta de sus cuencas de aporte, por precipitaciones, excedentes de riego y eventualmente por el deshielo de glaciares.

Los embalses subterráneos interactúan con los escurrimientos superficiales, alimentándose de las pérdidas por filtración de los ríos, de la infiltración de las precipitaciones, de pérdidas en conducciones de agua y del excedente del riego agrícola y urbano.

Cuando disminuyen los recursos superficiales, los recursos subterráneos se explotan con mayor intensidad. Esta explotación debe efectuarse con mucho cuidado ya que la recuperación de los niveles no es tan inmediata como en la superficie.

La relación entre disponibilidad hídrica (oferta) y demanda, plantea la existencia de tres conceptos, que se discutirán a continuación:

Escasez Hídrica
Déficit Hídrico
Sequía

Algunos ríos pueden presentar un comportamiento hidrológico irregular. Los períodos normales o de caudales medios alternan con períodos de escasez y de abundancia de muy variada extensión. En estos ríos, la escasez hídrica, se refiere a los períodos en que el caudal es marcadamente inferior al caudal promedio histórico. La escasez hídrica, por tanto, es un evento natural.

Cuando se tiene en cuenta la demanda por el recurso hídrico, un fenómeno típicamente antrópico, se puede definir el concepto de déficit hídrico como aquella situación en la que los recursos hídricos disponibles no alcanzan a satisfacer una demanda.

 

¿Es el déficit hídrico una situación de sequía? No necesariamente. La Figura 1 permite observar la diferencia entre déficit hídrico y sequía.

Diferencia entre Déficit Hídrico y Sequía

Diferencia entre Déficit Hídrico y Sequía (Fuente; Elaborada por Daniel Tripodi)

La sequía corresponde a una situación de déficit hídrico suficiente para perjudicar, en mayor o menor grado, a la vegetación, los animales o el hombre. Una sequía involucra, tácita o explícitamente, un perjuicio económico o social.

Esta característica la convierte en un fenómeno bastante más complejo de analizar que un mero balance entre oferta y demanda hídrica. Durante una sequía no sólo se limitan las actividades productivas de una región, también pueden generarse conflictos entre los distintos usuarios. Por esto es que no debe confundirse déficit hídrico con sequía. Si no hay daño no se habla de sequía, aunque exista déficit hídrico.

Dado lo complejo que es el análisis de sequías, no es fácil poder predecir con exactitud cuándo se van a producir, qué regiones van a afectar y mucho menos cuánto durarán. Este es el principal motivo por el cuál es común que se adopten medidas paliativas una vez que han comenzado, en lugar de medidas preventivas cuando no se esperan.

La caracterización de sequías es el paso previo a cualquier evaluación de posibles daños económicosCaracterizar una sequía requiere identificar el área de influencia de ésta, además de la duración, intensidad y magnitud del déficit hídrico. Esto requiere de un acabado conocimiento del sistema hidrológico definido por fuentes, obras de regulación, repartición y conducción, embalses subterráneos, zonas de consumo o demanda…

Además debe entenderse que existen varios tipos de sequías. Las sequías meteorológicas, dadas por la escasez de precipitaciones (en la forma de lluvia o nieve); las sequías hidrológicas, dadas por la escasez de caudales en los ríos y las sequías específicas de algún sector o actividad (por ejemplo sequía agrícola, industrial…).

Las sequías hidrológicas se producen como consecuencia de las meteorológicas, pero presentan un comportamiento distinto. Las primeras tienden a ser menos intensas y extensas que las segundas pero de mayor duración. Esto se debe a que las cuencas actúan como un sistema de regulación natural, amortiguando la variabilidad de las precipitaciones, ya sea en forma líquida (lluvia) o sólida (nieve). Este hecho permite predecir una sequía hidrológica según la ocurrencia de una sequía meteorológica.

Tanto la abundancia como la escasez de agua son eventos que afectan perjudicialmente las actividades del hombre. Las crecidas suelen ser fenómenos puntuales y de gran intensidad que ocurren en un lapso relativamente corto, provocando grandes daños rápidamente. El tiempo disponible para poner en práctica planes de emergencia que atenúen daños, es relativamente escaso. Si bien en cuencas de llanura el tiempo del “peak” de caudal, o máximo, puede preverse hasta con semanas de anticipación, en cuencas de montaña puede ser de fracciones de hora. Esto motiva que los sistemas involucrados en el almacenamiento, regulación y conducción del agua se preparen para soportar crecidas que se espera que ocurran una vez cada 1.000 o aún 10.000 años.

Por su parte las sequías son eventos que se desarrollan más lentamente, abarcando una extensión física variable. Sólo una vez que han terminado se pueden conocer tanto su duración como su extensión, no mientras ocurren, lo que dificulta incluso la adopción de medidas paliativas concretas durante su desarrollo. Además, habitualmente se tiene la sensación de que su fin está próximo.

Frente a las sequías, sólo se tiende a considerar las condiciones vividas en la historia reciente, representadas por períodos de entre 50 y 70 años. No es extraño entonces que los sistemas hídricos se vean complicados frente a condiciones de sequía de magnitudes mayores.

SequíaEste artículo ha sido escrito por Daniel Tripodi. Es Ingeniero Civil e Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, con más de 20 años de experiencia internacional.

Ha realizado gran parte de su actividad profesional en el campo del Control de Calidad de Materiales de Construcción, principalmente en obras de Edificación y Civiles…

Actualmente, es Consultor en el análisis de patologías y rehabilitación, siendo además docente y miembro del departamento de Desarrollo de Negocio de EADIC. Además, es docente en la Especialización Universitaria Online sobre Tecnologías de Depuración, Tratamiento y Gestión de Empresas de Agua.

 

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