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15 de marzo de 2018 | por: Equipo Comunicación | 0 comentarios

El talento en la dirección de proyectos

En los tiempos actuales, el talento se ha convertido en un aspecto crucial para cualquier organización que quiera ser competitiva. Esta preocupación abarca tanto la necesidad de captar y retener a los profesionales con mayor talento, como a crear los espacios necesarios como para que ese talento se desarrolle y genere beneficios para la empresa.

El origen de esta tendencia es un cambio en la consideración del papel que deben jugar los profesionales en las empresas: han dejado de ser meros seguidores de las normas establecidas para pasar a mejorarlas, romperlas si es necesario, a través de una contribución continua que permita tanto su desarrollo profesional como el enriquecimiento colectivo de la organización.

Aparentemente, la profesión de director de proyectos, un profesional siempre esclavizado por la inmediatez y las urgencias del proyecto, no participaría de dicha contribución: no sólo no tiene tiempo, sino que también carece de la perspectiva necesaria como para que sus aportaciones sean relevantes más allá de los límites de cada proyecto.

Sin embargo, el rol que cada vez más habitualmente desempeñan los directores en las empresas va más allá del ámbito de los proyectos, convirtiéndose en una fuente constante de generación de valor añadido, tanto para su organización como para sus clientes.

Tradicionalmente, se ha considerado que la dirección de proyectos es una profesión eminentemente técnica. A la hora de elegir un director de proyectos, se ha buscado que su formación y experiencia estuvieran en consonancia con las dificultades técnicas que se esperaba que hubiera en el nuevo proyecto. A nadie que lleve varios años en la dirección de proyectos se le escapará esa vieja concepción del director de proyectos como la máxima autoridad, el gurú, de los aspectos más puramente técnicos del proyecto.

Esta visión limitada del rol del director de proyectos está totalmente superada en la actualidad. El director de proyectos ha dejado de ser un simple experto en las cuestiones técnicas de fondo para pasar a caracterizarse por un talento basado en tres pilares fundamentales. Es lo que el Project Management Institute PMI® denomina “Triángulo de talentos”, en el que está basado su visión de la dirección de proyectos.

 

el talento

Según este triángulo de talentos, el director de proyectos se debe caracterizar por tres factores:

  • Dirección técnica de proyectos: no se trata de ser un experto en los aspectos técnicos de fondo del proyecto, aunque todo conocimiento contribuye a mejorar la dirección, sino que es conocedor de las mejores prácticas de dirección de proyectos y las aplica en el ejercicio de su profesión. Una parte fundamental de este aspecto lo constituye el Project Management Book of Knowledge PMBoK®.
  • Liderazgo: basado no meramente en su posición jerárquica en el proyecto, sino en la búsqueda del reconocimiento por parte de su equipo y demás interesados del proyecto. El director de proyectos debe ser capaz de establecer relaciones sólidas con todos ellos con el objeto de lograr el máximo involucramiento en el proyecto, a través de contribuciones continuadas alineadas con los objetivos del proyecto por parte de los interesados. El director del proyecto debe ser capaz de influir en todos ellos, a través de relaciones personales generadoras de confianza. El director de proyectos no es un mero gestor, sino un líder eficaz que motiva y da espacio a la contribución de todos.
  • Gestión estratégica y de negocios: el director de proyectos debe ser consciente de que el motor de su actividad no, paradójicamente, el proyecto, sino la organización. El primer aspecto que el director de proyectos debe entender de su proyecto no son los objetivos del mismo, muy importantes, sin duda, sino el caso de negocio en el que se basa. Para ello, debe establecer en cada proyecto estrategias orientadas a maximizar el valor de negocio del proyecto, haciendo partícipes de dicha estrategia a sus colaboradores más relevantes. Esa visión estratégica debe ser compartida, asimismo, con el patrocinador del proyecto y otros supervisores relevantes de su organización.

En resumen, la dirección de proyectos exige profesionales con talento que realicen contribuciones continuas al enriquecimiento de su organización a través del ejercicio de las mejores prácticas, el desarrollo de habilidades de liderazgo y una visión estratégica de su profesión.

En el Máster en Electrónica Industrial, Automatización y Control se estudian todos estos aspectos, contribuyendo a la formación de los directores de proyectos que demanda el mercado laboral.

Autor: Alfonso Allende es profesor del Máster en Electrónica Industrial, Automatización y Control de EADIC.

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