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20 de febrero de 2014 | por: EADIC | 0 comentarios

El Proceso de modelado en una infografía

Esta semana nuestros colaboradores de Infografía y Delineación nos ofrecen un nuevo artículo donde nos explican cómo es el proceso de modelado en una infografía. Tal y como nos explican, para realizar una infografía de calidad, al igual que sucede en fotografía, es necesario seleccionar adecuadamente las escenas, los ángulos, las distancias focales, la iluminación o incluso la resolución. Pero en cualquier caso estas decisiones se toman en una etapa más avanzada del trabajo.

 No se puede realizar una infografía si antes no existe un modelo en tres dimensiones de aquello que se quiere representar, y para eso es imprescindible la utilización de un software de modelado.

El abanico en este sentido es tan amplio como amplio es el número de productos que hay en el mercado, comercializados o desarrollados como software libre por diferentes compañías. No obstante es importante reseñar que debe existir una compatibilidad de formatos entre el sistema que se utilice para el modelado  y el que posteriormente se use para el renderizado; si bien es cierto que a día de hoy ya hay varios programas que cuentan con un módulo propio para dicha labor, y además los actuales motores de render son compatibles con la inmensa mayoría de los software de modelado más usados y conocidos en el sector, bien a través de formatos comunes, o bien a través de la inclusión de plug-ins.

El modelo en 3D que es utilizado como primer paso en el proceso puede haberse obtenido de dos maneras:

Por un lado puede suceder que el modelo en tres dimensiones que sirve como punto de partida se haya creado única y exclusivamente para la obtención del posterior render. Esto es lo que sucedería, por ejemplo, un estudio con  dedicación exclusiva a las labores de generación de infografías. En este caso lo normal es que el cliente y el estudio se pongan de acuerdo a la hora de compartir los datos e indicaciones necesarias para la obtención del modelo. El cliente podría proporcionar directamente el CAD de su producto, lo que facilitaría enormemente la labor, pero también podría suministrar únicamente planos en formato papel o digital y una relación de materiales o acabados, siendo necesario por parte del estudio recopilar cuantos datos sean pertinentes para crear el modelo 3D utilizado como base.

Un estudio de este tipo podría seleccionar, desde cero, qué programa de modelado va a utilizar. Tomando en consideración aspectos tales como el precio, la mayor o menor dificultad de manejo, la especificidad, la asistencia técnica y como se ha comentado, la compatibilidad con los sistemas de renderizado.

Pero por el otro lado puede suceder que el modelo tridimensional que se utiliza para la elaboración del render se obtenga como parte del propio proceso de proyección del producto o proyecto. Este es el caso que podría darse en despachos de arquitectura o ingeniería, destinados a la elaboración de proyectos, y que como parte de su trabajo puede que quieran obtener una infografía. Un despacho de arquitectura, por ejemplo, ya utilizará un sistema CAD o BIM, para el diseño, proyección o incluso gestión de sus proyectos; y ese software, en principio, únicamente tendrá ese fin. Pero una vez que se tiene el CAD o el modelo tridimensional del proyecto este puede aprovecharse para la elaboración de la infografía.

Aquí el software de modelado estaría, por así decirlo, impuesto, y habría que prestar una mayor atención a la compatibilidad del mismo con el programa que posteriormente se utilice para obtener la infografía. Aunque en este caso el abanico podría ser algo menos amplio, está la ventaja de que el modelo que sirve como base es básicamente exacto, pues es el que se utiliza en el propio proyecto real. Un proyectista crea que su diseño, lo modela, lo utiliza como base para la elaboración de documentación gráfica de planos, para la producción, para la medición, y finalmente, para el renderizado. Es más, el propio proyectista es quien realiza la infografía, y el conocimiento que tiene éste del proyecto es consecuentemente mayor que el que puede darse en la situación anterior.

En este post no se va a realizar un estudio pormenorizado de los diferentes programas de modelado que se podrían utilizar, pues es algo que llevaría demasiado tiempo y tampoco tendría mucho sentido pues éstos son bien conocidos en el sector y cada uno tiene sus características, funcionalidades y particularidades. Sin embargo sí resulta interesante definir los dos sistemas que actualmente se están utilizando para esta labor.

MODELADO

 Fuente: Infografía y Delineación

– El sistema CAD (Computer-Aided Design, o en castellano, diseño asistido por computadora) es, con diferencia, el sistema de modelado más ampliamente utilizado desde hace años para la elaboración de proyectos. Los sistemas CAD básicamente se sirven de  puntos, líneas, arcos, superficies y primitivas sólidas para modelar un proyecto.  Lo que se hace, en definitiva, es digitalizar las tradicionales labores de dibujo a mano, y al igual que en el papel una casa, por ejemplo, no será más que un conjunto de líneas trazadas con  un lápiz y una regla y arcos realizados con compás, en un programa CAD esa casa también será únicamente un conjunto de líneas, y arcos. A esas líneas, arcos o puntos se les puede asignar colores, capas, grosores o trazos, pero no dejarán de ser, en definitiva, líneas, arcos y puntos.

– El sistema BIM (Building Information Modeling, o en castellano, modelo de información para la edificación) es el sistema que está sustituyendo al CAD pues va más allá y su funcionalidad es muchísimo mayor. El sistema BIM a grandes rasgos consiste en construir virtualmente esa casa. Al ser una construcción virtual, esa casa ya no será un conjunto de líneas y arcos (estrictamente lo es, pero de lo que se trata es de ir más allá) sino un conjunto de vigas, pilares, muros, puertas y ventanas virtuales. Al igual que en una construcción real, al utilizar estos programas lo que se hace es crear su cimentación virtual, su estructura virtual, sus cerramientos virtuales, sus vanos virtuales, sus puertas virtuales, sus ventanas virtuales o sus instalaciones virtuales. A estos elementos no sólo se les puede asignar características de color o capa, sino también dimensiones, cantidades, materiales, marcas, nomenclaturas, propiedades mecánicas, plazos o incluso precios. Por este motivo es por lo que los sistemas BIM se están imponiendo,  porque al funcionar de esta forma el modelo generado, y su base de datos formada por las características que se han asignado a sus componentes, pueden ser utilizados para labores complementarias a la proyección: cálculos de rendimiento energético o estructurales, certificaciones, mediciones de partidas, control de plazos. Y por supuesto para un posterior renderizado.

 Obviamente cada proyectista utilizará el sistema que mejor le convenga de acuerdo a su sistema de trabajo, presupuesto o necesidades de conectividad e intercambio de datos, de ahí que en este post no se profundice en software concretos, no obstante lo que sí se puede hacer es dar unas recomendaciones enfocadas a facilitar el manejo de los modelos para el posterior proceso de render.

  1. No tiene sentido tener un modelo extremadamente detallado si esos detalles no van a aparecer en la infografía debido a la escala de representación escogida, o al estilo de la misma. 

  2. No merece la pena dedicar tiempo y esfuerzo al interior, por ejemplo, de un edificio si la representación va a centrarse en el exterior del mismo (y viceversa). No sólo no merece la pena, sino que además el archivo del modelo obtenido será pesado, poco ágil y más difícil de tratar con los posteriores motores de render. Los tiempos de procesado aumentarán y los equipos necesarios deberán ser más potentes.

  3. Evidentemente el punto anterior no es un principio absoluto. Puede que se quiera hacer una escena exterior y otra interior de un mismo edificio. O puede que se pretenda hacer una vista frontal y otra posterior. No sería lógico tener un modelo para cada vista en el que se eliminan las partes que no van a aparecer. Lo lógico sería tener un único modelo y moverse a lo largo o en torno a éste como un fotógrafo se mueve alrededor del edificio que se dispone a retratar.

  4. Un sistema de capas o grupos permite desactivar temporalmente los elementos que en un momento determinado pueden no ser necesarios representar o exportar al software de render. No obstante un número elevado de las mismas puede terminar provocando confusión y desorden en el modelo, sobre todo si estas no están bien identificadas o no tienen una utilidad real.

  5. El modelo debe mantenerse lo más limpio y ordenado posible, eliminado elementos erróneos o duplicados, pues como ya se ha visto lo único que conseguirán es convertirlo en algo lento y pesado de tratar.

  6. Hay que procurar utilizar las herramientas que los propios programas presentan para aligerar los modelos. Por ejemplo, una misma superficie puede estar representada por diferentes cantidades de polígonos; si no es necesaria una alta definición, una superficie con menos polígonos siempre será más ágil. Esto puede conseguirse mediante herramientas de limpieza propias del software o mediante los datos de definición, por ejemplo, de las primitivas 3D o las superficies.

  7. En ocasiones los modelos obtenidos se “enriquecen” importando elementos de biblioteca (se tiene una casa, y se le añaden unos muebles). Cuanto más limpios estén estos elementos, mejor.

  8. Si se tiene claro qué motor de render va a utilizarse (un módulo integrado o un programa independiente que requiera de una exportación de datos), del estudio del mismo se podrá determinar qué requisitos deberá tener el modelo tridimensional de base. Ejemplo: ciertos software de renderizado simplemente necesitan el modelo “en blanco”, sin texturas, y es en el mismo donde éstas se añaden, bien por bloques o por caras. Otros, sin embargo, facilitan enormemente la aplicación de las mismas si al modelo 3D obtenido se le asignan previamente unas propiedades de color.

Estos principios facilitarán el manejo de los modelos y eso se traducirá en una mayor comodidad y reducción de tiempos, no sólo de preparación, sino de procesado.

La elección del software de modelado dependerá de una serie de parámetros entre los que se encuentran la funcionalidad, la conectividad, el precio, los sistemas de producción o las propias necesidades  particulares del proyectista. Pero en cualquier caso, sea cual sea el sistema utilizado, y sea cual sea la marca final por la que se opte, trabajar de una forma ordenada, limpia y consecuente con los procesos posteriores que hay que realizar, no sólo hará mucho más fácil el proceso, sino que incrementará la calidad del resultado final.

Hoy en día, conocer sobre estos procesos y estar altamente formado dentro del sector de la ingeniería y arquitectura es muy importante. En el curso de infografía y modelado 3D podrás aprender más en profundidad sobre este área.

I.D. (Infografía y Delineación) está especializada en el desarrollo de Infografía 3D y Delineación en general para Arquitectura, Obra Civil, Urbanismo o Diseño de Productos.

Más en: http://www.infografiaydelineacion.com

Twitter: @InfograDel

 

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