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23 de abril de 2021 | por: José Gutiérrez | 0 comentarios

El impacto de la crisis sanitaria en el transporte de mercancías

Después de la reciente pandemia del coronavirus que todo el mundo ha sufrido, nos dimos cuenta que ha cambiado y nos seguirá cambiando la forma de hacer las cosas por mucho tiempo. Esta nueva realidad a la que nos hemos tenido que adaptar de manera obligatoria y rápida, nos ha llevado a cambiar la forma en que hacíamos las cosas, y el Transporte de Mercancías ha jugado un factor clave dentro de esta nueva realidad.

Con las primeras alertas de la llegada de la pandemia, el transporte de mercaderías debió enfrentarse al miedo del desabastecimiento, debiendo supermercados, tiendas y almacenes ver llegar incontables clientes que se apilaban en sus puertas en busca de productos, poniendo a prueba las cadenas de suministro locales que muchas veces trabajan con un just in time muy ajustado.

Con restricciones y disminución en el transporte tanto de mercancías como de pasajeros, los tráficos a nivel mundial disminuyeron, pasando a necesitar de mercados más cercanos para cubrir sus abastecimientos, los que antes debido a la globalización eran realizado desde lugares lejanos como, por ejemplo, el mercado Chino (la fábrica del mundo).

Ya con la llegada del COVID-19 y el confinamiento de las personas, las empresas de transporte se debieron adaptar rápidamente tanto a nivel tecnológico como operativo para satisfacer las nuevas necesidades de una sociedad confinada en sus hogares y con la necesidad de adquirir no solo artículos de primera necesidad. En abril del 2020 en España, el comercio electrónico había crecido un 20% impulsado por productos de primera necesidad, limpieza, deporte, tecnología y farmacia.

Siendo considerada una actividad esencial para el abastecimiento de las personas (Real Decreto del 30 de marzo), la forma de trabajar en plantas, almacenes y el sector transporte, debió lidiar inicialmente con no contar muchas veces con elementos que permitieran garantizar la seguridad sanitaria en el traslado de mercancías, debiendo adaptar sus operativas y forma de trabajo para reducir al máximo el riesgo de contagio.

Consecuente con lo anterior, el transporte y logística han pasado a estar entre los sectores más valorados por los ciudadanos durante el periodo de crisis (según un estudio realizado por el Grupo Adecco); claramente la mejor valoración se la lleva el sector sanitario, pero no es menos relevante el reconocimiento que se hace al sector por parte de las personas.

La nueva normalidad y lo que se nos viene

Con la nueva normalidad, como se le ha llamado en varias partes del mundo, se nos vienen cambios importantes asociados a la cadena de suministros a nivel internacional. Estos cambios o experiencia aprendidas están asociados a temas tales como:

·         Una mayor participación de los gobiernos por medio de leyes o acuerdos que garanticen el abastecimiento. Es importante recordar que esta no es una crisis económica como las que se han venido dando el último tiempo, y como se vio en algún minuto existieron productos que no pudieron cruzar la frontera resguardando intereses propios.

·         Globalización de media distancia: se ha roto el equilibrio mundial en el que la globalización permitía mover productos sin restricciones de manera rápida y eficiente (just in time), por lo que hay que trabajar bajo un modelo que permita abastecerse a nivel regional o continental (Hub logístico).

·          Cadenas de suministro más resistentes, que sean capaces de soportar distintos escenarios y garanticen los servicios prestando una atención especial a la gestión del riesgo que pueda afectar su funcionamiento.

·         Avances tecnológicos: este es un tema relevante asociado a la nueva normalidad de los transportes de mercancías y la necesidad de una mejor gestión, control y evitar el contacto humano en las diferentes fases de la cadena logística. Muchas empresas han decidido adelantar en 5 años sus planes de renovación digital apuntando al nuevo escenario mundial.

·         Multimodalidad: incrementar la multimodalidad y la integración entre modos en el transporte de mercancías, evitando la dependencia a un solo medio de transporte.

Por último, a nivel del transporte de mercaderías de última milla, la potenciación del e-commerce en estos meses de confinamiento, ha logrado romper los hábitos de compra de quienes aún no confiaban en la utilización de dicho canal, lo que traerá un mayor número de envíos y por consiguiente mayor congestión en las calles.

La incorporación de dispositivos de recepción de paquetes tipo Citypaq, Micro-hubs y dark store como centros de almacenamiento transitorios, parecen ser una buena alternativa que permitirá de alguna manera poder disminuir los impactos que pudiese generar en las ciudades este aumento en dicho formato de compra.

Fuente. Grigri projets.

Como conclusión, el panorama mundial del transporte de mercancías está cambiando según se va desarrollando la crisis sanitaria mundial, y lo importante es poder analizar y prepararnos en base a la experiencia aprendida para fortalecer la cadena logística y garantizar el abastecimiento.

Autor: Rodrigo Arce Artacho. Docente del Máster Internacional en Tráfico, Transportes y Seguridad Vial de EADIC.

Máster Internacional en Tráfico, Transportes y Seguridad Vial

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