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01 de marzo de 2019 | por: Comunicación EADIC | 0 comentarios

El confort del viajero en los trenes

Los tres pilares para que un medio de transporte sea atractivo para el usuario son, la rapidez, la seguridad y el confort.

La rapidez y la seguridad son temas “´fáciles de abordar”, en el sentido que dependen de parámetros físicos y mensurables, cuya combinación nos pueden decir si un determinado tren puede alcanzar la velocidad que se requiere para cumplir con los tiempos de viaje y si a dicha velocidad, el tren es seguro.

Conocer las resistencias al avance en un tren, el peso adherente, la potencia de los motores, las fuerzas de contacto, laterales, verticales, longitudinales, aceleraciones etc.. es relativamente sencillo y nos dan una base para poder decir si un tren alcanza una velocidad o no y si es seguro o no.

En cualquier caso, cuando se pone un tren en vía para transportar viajeros, éstos dan por supuesto que el tren irá a la velocidad que se dice y además de una manera segura.

El confort es un tema algo más complicado. Éste depende de parámetros físicos mensurables, pero también depende de las sensaciones subjetivas del pasajero.

confort del viajero en trenes

Un tema clave para el confort del pasajero, aunque no el único, es el nivel vibracional que le llega a su cuerpo. Estas vibraciones, dependiendo de su componente frecuencial pueden afectar de una manera u otra. Por ejemplo, valores frecuenciales muy bajos pueden afectar al sentido del equilibrio (mareos o nauseas), o vibraciones de muy alta frecuencia, al confort acústico.

La norma base para medir el confort vibracional UNE-ENV 12299, parte de los niveles de aceleraciones longitudinales, laterales y verticales medidas en el piso de los coches (vagones), con determinadas funciones de ponderación, y aplicando un tratamiento estadístico a las señales, se obtiene un número denominado confort medio del pasajero y que viene tabulado de la siguiente manera, en función del resultado que se obtenga:

 

Aunque la fuente de excitación del tren parte de la vía (para un mismo tren y a velocidad constante, el confort empeora al empeorar la calidad de vía), vamos a suponer a partir de ahora una calidad de vía fija y adecuada para circular a la velocidad que se requiere para la explotación comercial.

Está claro que si el confort se obtiene a partir de los niveles de aceleraciones en el coche de un tren, ante cualquier intento de ver las causas de disconfort, siempre debemos analizar detenidamente las razones de por qué algunas aceleraciones son altas.

Estas razones, desde mi punto de vista, pueden venir de:

  • Aceleraciones debidas a que la caja está situada en una posición dentro de un número de coches que forman el tren: análisis del comportamiento dinámico del tren como un todo (masas conectadas longitudinalmente entre ellas).
  • Aceleraciones debidas a los diferentes modos de sólido rígido de caja con condiciones de contorno elásticas ( cabeceo, balanceo etc..).
  • Aceleraciones debidas a los diferentes modos de vibración de sólido flexible ( modos de flexión, torsión etc..)
  • Aceleraciones locales en ciertos puntos concretos de la estructura.

 

Un análisis global de lo visto anteriormente nos puede dar una aproximación del nivel de confort de un proyecto en desarrollo o localizar las causas de un disconfort.

Este es el primer nivel a estudiar si es que queremos trabajar en lo que se denomina hoy “experiencia de usuario”.

En paralelo al nivel vibracional, siempre es conveniente trabajar el confort acústico y térmico y ya seguidamente temas como, accesibilidad universal , conectividad, espacio vital, servicios de abordo etc.. y que se convierte realmente en los parámetros con los que, desde el punto de vista del pasajero, se juzga a un determinado tren.

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