Comunidad

27 de septiembre de 2016 | por: Equipo Comunicación | 0 comentarios

Efectos y causas de la Contaminación atmosférica provocada por incendios forestales

España es el país europeo que más sufre los efectos perniciosos del fuego. La falta de prevención es una de las claves que ha generado un peligroso aumento de incendios forestales, provocados por el ser humano en la mayoría de los casos.

Los incendios forestales son considerados procesos de combustión natural. El fuego es un elemento natural que necesita nuestro ecosistema para la regeneración de montes y bosques. Estos incendios forestales consumen vegetación de diferente tipo, estado y tamaño en un área geográfica determinada. Sin embargo, únicamente el 4% de los incendios se producen por causas naturales, ya que detrás del 96 % restante está la mano del hombre.

Durante la combustión los incendios forestales emiten monóxido de carbono y óxido de nitrógeno, aumentando así la contaminación atmosférica. Con la acción de la luz solar estos gases participan en reacciones químicas que producen ozono a nivel del suelo, un peligroso contaminante.

El tamaño e intensidad de un incendio forestal depende directamente de variables como condiciones climatológicas, tipos de vegetación, grado de humedad, carga de combustible por unidad de área, etc.

Contaminación atmosférica provocada por los incendios forestales

El impacto en la salud de las personas expuestas a las emisiones de los incendios forestales puede llegar a ser agudo, si las condiciones meteorológicas son favorables. Asimismo, los incendios afectan de manera directa y clara a la visibilidad, debido a que las emisiones de partículas pueden transportarse a grandes distancias.

En el fenómeno de contaminación atmosférica provocada por un incendio forestal el componente crítico es el humo, provocado por las denominadas “partículas finas“. Este es una amenaza directa para la salud humana, incluso durante exposiciones relativamente cortas.

Los niveles de contaminación producidos por los incendios forestales son extremadamente altos, tanto como para aumentar potencialmente la mortalidad en poblaciones susceptibles, como ancianos, niños y aquellas personas con enfermedades del corazón, así como aumentar las visitas a urgencias de enfermos de asma y personas con problemas respiratorios.

España, a pesar de ser el país de la Unión Europea más afectado por los incendios forestales, no cuenta a día de hoy con una política forestal adecuada. En lo que respecta a EEUU, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) controla la concentración de diferentes contaminantes en el aire que plantean riesgos para la salud o el medio ambiente. De este modo, la EPA ha establecido límites de seguridad para estos contaminantes, siendo las concentraciones que los excedan las no saludables para la población.

Entre estos contaminantes están las partículas de reducido tamaño, sólidas y líquidas, que se encuentran suspendidas en el aire. Estas partículas presentan un riesgo para la salud, ya que pueden ser inhaladas, pasando por la garganta y entrando en los pulmones.

Las partículas más peligrosas son aquellas clasificadas como “finas”. Estas tienen un diámetro más reducido que 2,5 micras, o aproximadamente 30 veces más pequeño que el de un cabello humano. Estas partículas microscópicas, conocidas como PM2,5, son tan pequeñas que pueden penetrar profundamente en los pulmones, causando a corto plazo problemas de salud, y trastornos respiratorios graves a largo plazo. Concentraciones más altas de lo normal de PM2,5 pueden causar tos, enrojecimiento de rojos, rinorrea, dolor de garganta, dificultad para respirar, etc.

Contaminación atmosférica provocada por los incendios forestales

Hace ya tiempo que se sabe que la exposición a largo plazo a las PM2,5 está asociado a un aumento de la mortalidad, pero una investigación reciente ha demostrado que incluso una exposición a corto plazo puede desencadenar ataques al corazón en la población general.

La EPA ha establecido un Índice de Calidad del Aire, que refleja los estándares nacionales de calidad del aire para varios contaminantes, incluyendo las PM2,5. La figura que se muestra a continuación ilustra el Índice de Calidad del Aire de la EPA para las PM2,5, incluyendo los distintos límites de concentración para cada nivel de peligrosidad.

Contaminación atmosférica provocada por los incendios forestales

Por otra parte, la NASA ha rastreado los efectos provocados por los incendios forestales con sus satélites y se ha visto, por ejemplo, que el humo de los incendios que arrasaron 4,5 millones de hectáreas en Alaska, en 2004, se extendió por todo el hemisferio norte. Asimismo, el nivel de ozono en la troposfera creció un 25% en EE UU y un 10% en Europa. Los científicos estimaron que de junio a agosto el fuego produjo 30 millones de toneladas de CO, una cifra que iguala al generado por la actividad humana en EE UU en ese periodo.

De todo esto, se concluye que los incendios forestales son fuentes potenciales de contaminantes atmosféricos, que deben ser considerados al intentar correlacionar las emisiones de contaminantes con la calidad del aire.

Como ya se ha dicho, los incendios forestales son una causa natural de contaminación atmosférica, y por lo tanto no se puede ni se debe acabar con ellos. Esta causa natural se refiere únicamente al 4% de los incendios forestales que se padecen hoy en día. En dónde sí se puede actuar es en evitar o por lo menos reducir el 96% de los provocados de forma intencionada, y que están produciendo un aumento muy considerable de la contaminación atmosférica, la disminución de la calidad de vida y el empeoramiento de la salud de las personas.

Para conseguir esto, entre algunas de las propuestas que se están manejando están el acabar con el uso cultural del fuego, sobretodo en el medio rural, y desarrollar una gestión forestal eficiente con modelos de selvicultura que tengan en cuenta la variable del cambio climático. Asimismo, no se debe olvidar el papel principal que tienen adoptar las administraciones públicas, pues es necesaria una legislación, gestión, investigación y mayor dotación de recursos. Por último e imprescindible, está el papel de la colaboración ciudadana para identificar a incendiarios.

Autor: Juan José Graña. profesor del Máster Internacional en Ingeniería y Gestión Ambiental

Máster Internacional en Ingeniería y Gestión Ambiental

Comentarios

Deja tu comentario

You must be logged in to post a comment. So log in!

EADIC Blog