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31 de agosto de 2019 | por: Comunicación EADIC | 0 comentarios

Criterios de la limitación de la velocidad mediante señalización vertical

La limitación de velocidad es el parámetro fundamental en el proyecto de una carretera, pues la mayor parte de los accidentes, sobre todo los mortales, está relacionada con una velocidad inadecuada, consecuencia no sólo de la no observación de las limitaciones establecidas, sino también de una estimación incorrecta de la velocidad a la que una carretera puede ser recorrida con seguridad.

Lo más frecuente es que, por rutina, desidia o temor a responsabilidades, se fijen valores anormalmente bajos para la velocidad limitada. Establecer una limitación de velocidad a un valor que no se ajuste al entorno y que sea fácilmente comprensible por el usuario es pernicioso, puesto que puede ser ignorada la limitación e incluso puede servir de trampa legal con efectos represivos (multas por infracción).

Las consecuencias no sólo quedan a esta señal, sino que provoca un desprestigio al conjunto de la señalación del entorno ya que el usuario pierde toda credibilidad en esta. En consecuencia, cuando sea necesario limitar la velocidad por medio de una señalización específica, esta limitación requerirá que esté justificada, resulte creíble, sea respetada y se utilice el mismo criterio homogéneo para un mismo caso.

El diseño y criterios de la señalización vertical deben adecuarse al Convenio de Viena firmado por el Estado en 1968, el cual se refleja en el Reglamento General de Circulación y adicionalmente para su Red la instrucción de Carreteras 8.1 IC Señalización vertical.

 

Convención sobre señalización vial de Viena

El Estado español firmó la Convención sobre señalización vial de Viena [1], de 8 noviembre 1968, pero no la ratificó, aunque el Reglamento General de Circulación se basa en ella. Su entrada en vigor fue 6 junio 1978, de acuerdo con el artículo 39. En Europa existen dos actualizaciones consolidadas, de 1993 y de 2006, siendo este el último documento disponible.

Por tanto, los contenidos de estos documentos deberían estar transpuestos en el Reglamento General de Circulación [2], entre los cuales se incluyen los relacionados con la velocidad, que se transcriben a continuación.

 

ARTÍCULO 13. Velocidad y distancia entre vehículos.
Todo conductor de vehículo deberá tener en toda circunstancia el dominio de su vehículo, de manera que pueda acomodarse a las exigencias de la prudencia y estar en todo momento en condiciones de efectuar todas las maniobras necesarias. Al regular la velocidad de su vehículo, deberá tener constantemente en cuenta las circunstancias, en especial la disposición del terreno, el estado de la vía, el estado y carga de su vehículo, las condiciones atmosféricas y la densidad de la circulación, de tal forma que pueda detener su vehículo dentro de los límites de su campo de visibilidad hacia adelante, así como ante cualquier obstáculo previsible. Deberá disminuir la velocidad y, si fuera preciso, detenerse tantas veces como las circunstancias lo impongan, especialmente cuando la visibilidad no sea buena. Se establecerán en la legislación nacional límites de la velocidad máxima para todas las vías. También se establecerán en la legislación nacional límites especiales de las velocidades aplicables a determinadas categorías de vehículos que representen un peligro especial debido, en particular, a su masa o su carga. Se podrán establecer disposiciones similares para determinadas categorías de conductores, en particular los conductores noveles.

 

Por tanto, de forma general, es el conductor quién decide la velocidad con la que debe circular en base a sus propias condiciones físicas y psíquicas ante las circunstancias que se le presentan en cada momento de forma que siempre pueda detener el tipo de vehículo utilizado dentro de los límites de su campo de visión y ante cualquier obstáculo que pudiera presentarse.

La Administración, se debe encargar de clasificar tanto las vías que dispone como los tipos de vehículos que circulan para asignarles una velocidad máxima de circulación.

Reglamento General De Circulación (RGC)

El significado de las señales objeto de este estudio son las siguientes, según se indica en la RGC [2]:

 

Analizando el significado de las señales pueden realizarse las siguientes interpretaciones:

  • La señal R-301 indica la velocidad máxima absoluta, la cual no puede rebasarse bajo ningún concepto.
  • La señal S-7 advierte de la velocidad máxima a la que el conductor debería adecuar su circulación para poder acomodarse a las exigencias de la prudencia y estar en todo momento en condiciones de efectuar todas las maniobras necesarias. El concepto de prudencia exige que las maniobras se realicen de forma deliberada, consciente, segura y cómoda, por lo que no deben corresponder a maniobras de emergencia o límite en donde un fallo del conductor pueda ser factor concurrente en el registro de un incidente o incluso accidente.
  • La señal S-9 indica el rango de adecuación en condiciones favorables, mientras que en la S-7 son independientes. Dada la semejanza de señales puede causar confusión y se recomienda no utilizar la S-9.

En términos prácticos, aunque los dos primeros tipos son limitaciones de velocidad, la señal S-7 debería utilizarse para una establecer el límite de velocidad de conducción prudente, y por tanto sólo debería rebasarse en caso de maniobras de emergencia o límites, las cuales puedan realizarse de forma segura hasta una velocidad máxima establecida por la Administración Titular mediante la señal de código R-301. Superado este umbral, la probabilidad de incidente es significativa, por lo que la Autoridad de Tráfico puede sancionar administrativa y/ o penalmente al conductor por ponerse en peligro tanto a él como al resto de usuarios.

Paneles Complementarios

El conductor requiere saber desde dónde es necesario circular como máximo a la velocidad indicada. Éste aspecto se contempla en el artículo 150.4 del Reglamento:

4. Las obligaciones, limitaciones o prohibiciones especiales establecidas por las señales de reglamentación regirán a partir de la sección transversal donde estén colocadas dichas señales, salvo que mediante un panel complementario colocado debajo de ellas se indique la distancia a la sección donde empiecen a regir las citadas señales.

Por tanto, existe la posibilidad de particularizar la aplicación de éstas con paneles complementarios:

  • Panel S-800, con una distancia que indica a partir desde donde empieza la limitación.

  • Panel S-810, , con distancia entre flechas que indica el intervalo donde es aplicable la limitación. Esta señal debe ser compatible con la de señalizar por cada minuto de circulación a velocidad constante.

  • Panel S-870, . Indica, bajo la señal de prohibición o prescripción, que la señal se refiere exclusivamente al ramal de salida cuya dirección coincide aproximadamente con la de la flecha.

  • Paneles S-880, con indicación de los tipos de vehículos que deben cumplir la limitación. Como cualquier señal de tráfico, la señal de velocidad se aplicará a toda la anchura de la calzada que estén autorizados a utilizar los conductores a quienes se dirija esa señal, como se indica en el artículo 135. Es decir, todos los conductores de vehículos, incluyendo las bicicletas, independientemente del carril por el que circulen.

  • Paneles S-890, con indicación de en qué condiciones meteorológicas es de aplicación la señal.

Normas de trazado

Los parámetros fundamentales para que un conductor circule con una velocidad adecuada por una carretera son:

  • Geometría de la carretera, definida por sus alineaciones en planta, alzado y sección transversal a través del radio de curvatura R, pendiente longitudinal i y peralte transversal.
  • Visibilidad disponible, como consecuencia de la propia geometría, de la disposición del terreno, de las circunstancias ambientales, y de la coexistencia con otros usuarios de la vía.
  • Adherencia entre el vehículo y el firme, caracterizado por el coeficiente de rozamiento en sus dos componentes, transversal y longitudinal.

Las normas deben definir cuál debe ser el trazado de una carretera en relación con la velocidad a la que se estima que circularán los vehículos en condiciones de comodidad y seguridad. Además, su diseño debe perdonar al usuario, y por tanto debe establecer un margen de seguridad en la que se permita maniobrar en situación de emergencia o límite sin salirse de la carretera o provocar un accidente.

Según la norma de trazado 3.1IC (2016) se entiende por velocidad específica de una curva circular (Ve) como la velocidad que puede mantener un vehículo a lo largo de una curva circular considerada aisladamente, en condiciones de comodidad y seguridad, cuando encontrándose el pavimento húmedo y los neumáticos en buen estado, las condiciones meteorológicas, del tráfico y legales son tales que no imponen limitaciones a dicha velocidad.”

Para determinar qué velocidad se considera cómoda y segura se requiere de un espectro de velocidades temporales observadas en servicio para las condiciones determinadas en el párrafo anterior.

A partir de este espectro se asume que la mayoría de los vehículos conducen en condiciones cómodas y seguras, definiendo matemáticamente mayoría como el percentil 85 del registro de velocidades, v85 o lo que es lo mismo, aquella velocidad que sólo es superada por el 15 por ciento de ellos.

La velocidad máxima operativa a la que se recomienda diseñar para establecer el margen de seguridad es la correspondiente al percentil 99, v99, la cual no debe superarse y por tanto debe ser la velocidad máxima permitida.).

Esto implica que los conductores que circulen con velocidades comprendidas entre v85 y v99 deben contar con un margen de seguridad aceptable, aunque circulen con mayor incomodidad (maniobras más bruscas o de emergencia), siempre que se cuente con neumáticos en buen estado, puesto que a partir de 80 Km/h con neumáticos desgastados en rodadura mojada no se garantiza la seguridad del diseño dado que este margen es negativo.

El resto de usuarios que superen la v99, se considera que o bien están conduciendo de forma temeraria o las prestaciones del vehículo son muy superiores al resto y que por tanto la Administración ni debe ajustar el diseño para estos tipos de usuarios ni debe dotarlos de un margen adicional de seguridad.

Conclusiones

La utilización de un balizamiento, de señales de advertencia de peligro, de señales de indicación de la velocidad máxima aconsejada, o de una combinación de todos estos elementos debe ayudar al conductor a tomar sus propias decisiones. Sólo debe recurrirse a señales de limitación de velocidad R-301 donde no se disponga de la visibilidad necesaria para poder reducirla con el fin de hacer frente a otras circunstancias (paso a nivel, intersección sin prioridad, etc.) en las que pudiera haber vehículos detenidos.

Por tanto, la señalización para limitación de la velocidad debe abarcar las situaciones:

  • Relacionadas con una seguridad estricta, basada en velocidades elevadas y en maniobras de emergencia. Es el que se debe utilizar para la comprobación de ciertos aspectos de la seguridad de la circulación. Se debe referir a la velocidad v99.
  • Relacionadas con la comodidad de la conducción, basada en velocidades más normales y en maniobras menos bruscas y realizadas con mayor margen (v85). Es el que se debe usar·para el diseño de la carretera, cuyos parámetros que definen la velocidad segura y cómoda son el radio (R), peralte (p), pendiente longitudinal (i) y adherencia del firme ante unas determinadas condiciones impuestas de la rodadura y del estado de los neumáticos: ligeramente mojado (espesor de la película de agua inferior a 0,2 mm) con buen estado de los neumáticos.Debe coincidir con el percentil 85 de la distribución de las velocidades operativas y sirve de base a una señalización de velocidad recomendada (señales del tipo S-7).

Se considera que las recomendaciones de velocidad máxima S-7 deben estar particularizadas para las condiciones de conducción estadísticamente más significativas: deben corresponder a condiciones frecuentes y no adversas con respecto a las circunstancias donde se ubica la limitación (niebla puntual, nieve, pavimento muy mojado, etc.), pues en estas últimas debe ser el conductor quien valore cuánto debe disminuir su velocidad por ellas.

En cambio, las velocidades máximas R-301 deben utilizarse como máximo de seguridad en las mejores condiciones posibles en las que se puede encontrar el tramo, de buena visibilidad (con buen tiempo, diurno) y adherencia (firme seco).

Autor: Angel Rodrigo Naharro, docente del  Máster Internacional en Tráfico, Transportes y Seguridad Vial de EADIC.

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