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13 de junio de 2012 | por: EADIC | 0 comentarios

Transportar la casa giratoria… ¿Cómo lo hacemos?

En la entrada anterior hablé sobre la casa giratoria de Córdoba. Su inventor, su concepción, su construcción. Esta semana hablaré de la suerte que corrió, que es una historia también interesante desde el punto de vista ingenieril.
 
Una semana más llegan los Miércoles Ingeniosos de Ing_Genius. Nuestros grandes amigos nos traen una historia curiosa que la semana pasada no se contó. ¡A disfrutarla!

Casa Giratoria

Aunque la casa fue declarada patrimonio arquitectónico cultural y una gran parte de la población la consideraba un símbolo de su ciudad, en 2002 se pidió permiso para derribarla.
La causa fue la revalorización de los terrenos y la intención de construir un edificio de mayor altura, que estuviese en sintonía con los que había alrededor. La única parte que iba a ser rescatada era la parte metálica inferior, es decir, el plato, los motores y las ruedas. Estas partes iban a ser llevadas al museo de la industria donde posteriormente se construiría una réplica de la casa.
 
Salvar únicamente la parte giratoria fue una solución que contentó a poca gente, ya que consideraban que no eran estas partes las únicas por las que la casa podía considerarse patrimonio arquitectónico. La propuesta llego rápidamente para sorpresa de los responsables… trasladar la casa totalmente. Desde los cimientos hasta la última teja.
 
Finalmente se aceptó estudiar la propuesta. Lo que se haría sería desmontar las partes inferiores y llevarlas por separado. Sin embargo, la casa en sí misma no podía ser desmontada. Los tabiques eran de ladrillo hueco, por lo que, o se llevaba de una pieza o tendría que ser destruida. No quedaba más remedio que trasladar toda la casa, desde el suelo de la planta baja hasta el tejado, de una única vez.
 
Al principio se pensó en utilizar un helicóptero. Se buscó sin éxito uno capaz de levantar las 180 toneladas que pesaba la casa. Por desgracia los encontrados ni se acercaban a ese peso, por lo que dicha solución se descartó. Sin posibilidad de trasladarla por aire solo quedaba trasladarla por tierra.
 
En primer lugar se eligió el modo de transporte. Un enorme remolque computerizado con 128 ruedas y 32 gatos hidráulicos que era capaz de aguantar el peso de la casa y además mantenerla siempre en posición horizontal, fuese cual fuese la pendiente de la traza.

Casa giratoria

En segundo lugar, había que asegurarse que los movimientos necesarios para cargar y trasladar la casa no fuesen perjudiciales para la estructura. Durante casi dos meses se llevó a cabo una intensa labor para reforzar las paredes y la estructura.
 
Ahora había que montarla en el remolque. Como elevar la casa con una grúa era muy peligroso se metió el remolque bajo la casa (una vez desmontada la parte metálica y separada de las cimentaciones) y se cargó.

Casa giratoria

Lo difícil ya estaba hecho. Lo único que quedaba por hacer era llevarla desde su emplazamiento original hasta el museo de la industria, lo cual fue un acontecimiento ampliamente seguido por la población de la zona. Pero aun así surgirían problemas. En primer lugar la escasa velocidad desarrollada, lo que hizo que se hiciese de noche en mitad del camino, por lo que el vehículo tuvo que parar y se tuvo que disponer gente que vigilase la casa durante la noche.

Casa giratoria

Otro problema fue la altura y anchura de la casa, lo que hizo que se tuvieran que cortar ramas de árboles, semáforos y farolas. El momento de mayor tensión llego, sin embargo, a la hora de cruzar un puente. Se había recalculado el puente para ver si resistía el peso de la casa y el camión sin necesidad de reforzarlo. Aunque según cálculos no hacía falta, se desalojó a la gente para evitar cargar de más el puente. Finalmente el camión cruzó sin ningún tipo de percance.

Casa giratoria atravesando puente

La casa finalmente llego a su destino en el museo donde actualmente descansa. Nada más por hoy y con esta entrada terminan las dedicadas a la casa giratoria. Hasta la próxima”.

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