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24 de noviembre de 2015 | por: Equipo Comunicación | 0 comentarios

Entrevista a Álvaro Mesonero: “La pobreza energética es un problema asentado en nuestra sociedad”

En esta entrevista a Álvaro Mesonero Grande, profesor del Máster en Petróleo y Gas: Prospección, Transformación y Gestión en EADIC y cofundador del Proyecto Amegran, para luchar contra la pobreza energética, nos habla sobre este problema cada vez más pronunciado en nuestro país y las soluciones más factibles para combatirlo.

Actualmente alrededor de cuatro millones de hogares deben tomar una difícil solución entre mantener caliente su casa o poder satisfacer otras necesidades básicas. Un drama humano que hace poco veíamos muy lejano y por el que actualmente están pasando el 9% de los hogares españoles:

- ¿Qué se quiere decir cuando se habla de pobreza energética?

Una forma de definir la pobreza energética es usando un enfoque basado en temperaturas, pero, según mi opinión, se trata de un criterio de aplicación compleja. Generalmente se dice que si una familia no puede mantener en su vivienda una temperatura superior a 18 ºC en invierno, se encuentra en pobreza energética. El problema que tiene este enfoque es que sólo te estás fijando en el gasto de calefacción y estás obviando el gasto eléctrico, que muchas es veces es más elevado que el de calefacción y ACS (agua caliente sanitaria).

Se puede también tomar un enfoque basado en gastos y renta de los hogares, que para mi gusto es el ideal: Se dice que cuando una familia destina más del 10% de sus ingresos netos a pagar facturas por servicios energéticos, podríamos empezar a decir que se encuentra en una situación de pobreza energética.

- Vemos que actualmente España es el cuarto país de la UE en pobreza energética. A su juicio, ¿cómo hemos llegado a esta situación?

La pobreza energética es un problema que se ha asentado en nuestra sociedad, efectivamente. Tenemos, según los últimos datos, casi 7 millones de españoles que tienen unos gastos desproporcionados de sus facturas energéticas.

Pero el problema no es sólo económico. Aparte de los problemas de salud derivados de las bajas temperaturas y del moho y la humedad en las viviendas (asma, artritis, reuma, depresión…), cuando hablamos de este tipo de pobreza, hablamos también de una disminución drástica y directa de la calidad de vida de muchas personas. Estudios médicos recientes demuestran una correlación estadística entre la pobreza energética y el aumento de la mortalidad causada por enfermedades cardiovasculares y respiratorias entre personas mayores de 60 años durante los meses de invierno. Lo que se llama “tasa adicional de mortalidad de invierno”, tiene un valor en España del 21%, sólo superada en toda Europa por Portugal (28%).

Fíjese si estamos ante un problema grave, que los estudios más recientes de los que disponemos, del año 2014, nos confirman que la pobreza energética está detrás de la muerte de 7200 personas al año en nuestro país, unas seis veces más que las muertes anuales por accidente de tráfico.

Tristemente hemos llegado a esta situación por un cúmulo de factores micro y macro económicos dentro de un marco general de crisis económica que ha afectado sobre todo a las clases medias.

pobreza energética

- ¿Qué relación tiene la denominada como “liberalización del sector eléctrico” con esta situación de pobreza energética?

Siempre me gusta analizar la pobreza energética como un problema que tiene tres causantes:

En primer lugar estaría el hecho de que aquello que comenzó como una “desaceleración” y acabó siendo una crisis económica en toda regla, hizo que el paro aumentara drásticamente y que las rentas de las familias disminuyeran.

En segundo lugar, estamos “disfrutando” de una construcción muy poco eficiente energéticamente hablando. Se puede decir que en España hemos construido demasiado y mal. El resultado es que muchas viviendas, hasta la llegada del Código Técnico de la Edificación en 2007, se han construido sin tener en cuenta ningún criterio de ahorro energético. Eso hace que ahora muchas personas vivan en casas en las que el dinero se les va por los huecos de las ventanas.

Finalmente, en tercer lugar está el aumento del precio de la energía, debido, no al propio concepto de liberalización del sector eléctrico, sino al funcionamiento del propio mercado. A grandes rasgos se puede decir que se trata de un mercado marginalista, que acepta como precio final diario de la energía el más alto que se introduzca en esas 24 horas.

¿Qué ocurre con esto? Que un productor puede volcar electricidad desde las 01:00 hasta las 02:00 a 0.05 €/kwh, pero si otro productor en esa misma franja horaria vuelca a 0.09 €/kwh, el precio se fijará en 0.09 €/kwh. ¿Y quién vuelca a un precio más caro? Las tecnologías de producción más novedosas y más caras. ¿Y cuáles son? Las energías renovables.

Las energías renovables son buenas; qué duda cabe; sobre todo en los edificios, donde son excelentes. Permiten un cambio tecnológico y permiten generar sin emitir CO2, pero son incipientes y nosotros hemos querido correr antes de aprender a andar. Hemos instalado demasiada “potencia verde” y lo hemos hecho a golpe de subvención. El resultado es un kwh verde, pero muy caro, que encarece a su vez todo el mercado eléctrico. Y eso lo paga el consumidor, como usted bien sabe. Piense, por ejemplo, que un recibo medio mensual español de unos 50 euros, dedica entre 10 y 12 euros a pagar la energía verde, por culpa de las ya desaparecidas subvenciones.

Esa es la causa fundamental del aumento drástico del precio de nuestra energía: una implementación no progresiva de tecnologías novedosas y caras de producción de energía renovable a golpe de subvención. No aprovechamos la curva tecnológica para instalarla y ahora lo estamos pagando con creces, y nunca mejor dicho.

Vuelvo a reiterarme en que no es culpa de las energías renovables, sino de cómo se han implementado. Ahora era el momento de meterse de lleno, ahora las tecnologías ya están maduras. Estados Unidos comenzó en 2013 a instalar energía renovable, nosotros en 1998.

¿En qué consiste el Proyecto AMEGRAN?

AMEGRAN en un principio ha surgido como un proyecto solidario, dentro del marco de cooperación ciudadana de Cáritas Diocesana, para paliar los problemas de la pobreza energética en la ciudad de León. La iniciativa está teniendo buena acogida y quién sabe si en un futuro, la idea de AMEGRAN se expandirá por más ciudades…

Nosotros pretendemos conseguir una mejora de la eficiencia energética de las viviendas a través del concepto de MICRO-REFORMA, las cuales se basan en la aplicación “in situ” de medidas de eficiencia energética asequibles a bajo coste para los propietarios o inquilinos de las viviendas.

El proceso se ha iniciado en Octubre de 2015 con la recaudación de fondos a través de la instalación de huchas solidarias en pequeñas y medianas empresas, instituciones públicas, universidades y diversas entidades que quieran sumarse a esta iniciativa solidaria.

El dinero recaudado se utilizará antes de la entrada del invierno de 2016 para crear los llamados LOTES DE EFICIENCIA ENERGÉTICA, que serán entregados en mano a las personas en riesgo severo de pobreza energética y que buscan una actuación integral, eficiente y barata que permita mejorar tanto la eficiencia energética de sus hogares como la calidad de vida de los inquilinos.

Así mismo, entregaremos nuestra HOJA DEL AHORRO junto con los LOTES DE EFICIENCIA ENERGÉTICA. En dicha hoja se pretende realizar una breve educación en materia de eficiencia energética en el hogar, permitiendo así que las personas que la reciban puedan aplicar una serie de buenas prácticas energéticas en su vivienda, con la finalidad de ahorrar energía y mejorar su calidad de vida.

pobreza energética

- ¿Cuáles son los objetivos del Proyecto AMEGRAN?

Nuestro objetivo prioritario es dar a conocer el problema, que la gente sepa que es real y que esto mata a las personas. León es una de las ciudades más frías de España y con uno de los inviernos más crudos, sobre todo en los pueblos de alta montaña, donde la nieve hace acto de presencia durante prácticamente toda la época invernal.
Habíamos hablado antes que los causantes de la pobreza energética son tres factores fundamentales: la disminución de las rentas familiares, el aumento del precio de la energía y la construcción ineficiente energéticamente que se ha venido desarrollando en las últimas décadas.

Nosotros poco podemos hacer sobre los dos primeros factores, pero sí que podemos trabajar sobre el tercero. Es por eso que nuestro objetivo primordial es conseguir implementar esas MICRORREFORMAS ENERGÉTICAS, para disminuir la demanda energética de una vivienda. Aplicando esas medidas que proponemos, podemos reducir la demanda eléctrica y la demanda térmica de una vivienda, con lo cual las facturas que tengan esas familias serán mucho más bajas y ellas mismas saldrán de su situación de pobreza energética.

Hasta ahora, Cáritas y otras ONG’s que intervenían en la solución a este problema, estaban pagando facturas de consumo a este tipo de familias desfavorecidas. Nosotros proponemos “no darles un pez para que coman, sino enseñarles a pescar”, es decir, enseñarles a ahorrar y que sus facturas se vean reducidas en una cantidad considerable.

De esta forma, con el mismo presupuesto, las ONG’s ahora pueden atender prácticamente al doble de familias necesitadas. Ese es nuestro objetivo: Rehabilitación Energética y Formación.

La formación, creemos que es básica y es uno de nuestros objetivos. No en vano pensamos dar una breve charla sobre eficiencia energética doméstica a las familias, tras el reparto de los lotes.

Una persona debe saber que, por ejemplo con un cierto conocimiento no excesivamente técnico y minucioso, puede hacer mucho por su propia economía energética doméstica. Hay pequeños detalles básicos, como poner el termostato en invierno a 21ºC en lugar de a 23ºC que te ahorran un 14%, por no ponernos a hablar ya de la iluminación con LEDS o los burletes para controlar las infiltraciones de aire por ventas y cajas de persiana y un largo etcétera.

- ¿Qué puede hacer un ciudadano de a pie para contribuir a erradicar la pobreza energética?

Lo primero y lo más importante: ser consciente del problema y saber que existe. En gran medida, oportunidades como esta entrevista, brindan un apoyo que favorece que muchas personas sepan de la existencia del problema y de las consecuencias que éste tiene.

Vivimos en una sociedad consumista, hedonista, egoísta y muchos otros adjetivos acabados en “ísta” que se le puedan ocurrir. Vivimos para nosotros mismos y poco más allá. Muchas veces no nos damos cuenta de que las personas que sufren éste y otros problemas derivados de la crisis económica, se encuentran a nuestro lado, son nuestros vecinos. Por eso es importante en primer lugar tener una conciencia del problema y saber transmitir el sentido y la magnitud del mismo.

En segundo lugar, yo diría que apoyar este tipo de iniciativas, como la que estamos desarrollando desde Cáritas o Cruz Roja, quienes me consta que están haciendo labores de lucha contra la pobreza energética, siempre es un buen punto de inicio para paliar el problema.

También tenemos que analizar un aspecto importante del problema, que es su capacidad de extinción. La pobreza energética, con las medidas que queremos implementar y con la solidaridad de las personas, puede erradicarse casi por completo o al menos dejar que afecte a un porcentaje bajísimo – casi anecdótico – a nuestras ciudades y pueblos.

Yo creo que es un problema serio, como le he comentado anteriormente, con consecuencias graves para la salud en algunos segmentos de la población afectada. A su vez, es un problema que, si actuamos ahora, tiene solución, pero no debemos dejar que cada vez se haga más grande, porque, que en el año 2015, con la tecnología y los avances de que disponemos, haya gente que no pueda tener acceso a la energía, debería ser ciencia ficción.

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