Agua y Civilización

agua y civilización

 

Los primeros asentamientos prehistóricos de homínidos tuvieron lugar junto a ríos, lagos o manantiales, siendo el agua y la lucha por su dominio fundamental en la supervivencia o desaparición de los pequeños poblados, que posteriormente darían paso a las florecientes ciudades cuna de los imperios en tiempos históricos.

Todas las culturas de la Antigüedad tienen unidos a su recuerdo recursos de agua, Egipto con el río Nilo, los aztecas con la laguna de Méjico, China con el río Yangtsé, Roma con el río Tíber, llegando en algunos casos a adoptar su nombre como el río Indo, o Mesopotamia entre los ríos Tigris y Eufrates. El agua, su dominio y la tecnología para su utilización decidían inexorablemente el éxito o el fracaso de culturas que sucumbieron víctimas de la sed, una vez perdido su control, agotado su caudal o empeorada su calidad.

La Edad Media supuso para la humanidad un estancamiento general en todos los ámbitos, y una vez más el agua se situó en el centro de la escena, su mala calidad provocó la propagación de enfermedades que diezmaron la población y detuvieron el progreso.

El agua alcanzaría nuevamente importancia para el progreso durante la Edad Moderna con el desarrollo de diversas aplicaciones en la incipiente “industria” preconizada por el genio de Leonardo da Vinci.

La revolución industrial durante la Edad Contemporánea supondría el mayor avance de la historia obteniendo su fuerza incansable de la máquina de vapor, el agua se convierte otra vez en indispensable para la evolución de la humanidad. Después de la invención del motor de combustión interna el agua continúa utilizándose en otros procesos industriales y en la generación de energías renovables como la hidroeléctrica.

Vista la transcendencia histórica de este recurso, estamos obligados a estudiar las tecnologías necesarias para su aprovechamiento, manteniendo sus características para las futuras generaciones al igual que trataron de hacer nuestros antepasados con mayor o menor éxito.

El cambio climático que busca consenso global en el protocolo de Kioto supone el último reto planteado, como no podría ser de otra forma, sitúa al agua de actor protagonista con grandes probabilidades históricas de ser de nuevo la solución del problema, o manifestarse de nuevo como el problema no solucionado.

Este conocimiento histórico debe prevalecer en los profesionales involucrados en el abastecimiento de tan preciado recurso, sabiendo que la aldea global repercutirá las acciones de cualquiera de sus pobladores sobre todos sus miembros.

En nuestras manos está la civilización del mal llamado planeta Tierra.

 

Este artículo ha sido aportado por Jesús Sampedro Tejedor,  Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Univ. politécnica de Madrid. Dentro de sus 18 años de experiencia en el proyecto de obras hidráulicas ha desempeñado, entre otros, los puestos de Jefe del Departamento de abastecimiento en KV CONSULTORES S.L., Jefe del área de medioambiente en la ingeniería G.O.C. S.A. e ingeniero jefe de proyectos en PYCSA
 
Actualmente, Jesús colabora con la escuela abierta de formación Online para Ingenieros y Construcción: Eadic impartiendo el curso Proyecto de redes de abastecimiento de agua. 

La colaboración público-privada

Colaboración Público-Privada

 

La apuesta de la Administración por el modelo de contratación público-privada, supone la formula real, que consiga la reactivación de la construcción y dinamice el empleo y, por consiguiente la economía.

El sector de la construcción siempre ha sido en nuestro país la locomotora del empleo, generando puestos de trabajo directos y movilizando, indirectamente, el resto de empresas e industrias auxiliares. La disminución de hasta un 50% de presupuestos destinados a obra pública, ha supuesto un derrumbe de la contratación.

La recuperación de la economía de nuestro país pasa inequívocamente por la reactivación del sector de la construcción, abogando por la eficiencia, tecnología y la mejora de procesos.

La actual situación de crisis económica generalizada, es una barrera que impiden utilizar los tradicionales modelos de contrato público. Es por ello que se hace necesario empezar a pensar en nuevas fórmulas de financiación.

La colaboración público-privada es un recurso necesario para acelerar la prestación de servicios públicos que den respuesta a las demandas de la sociedad en infraestructuras. De la misma manera, que se formula como el único mecanismo por el que podría apostar la Administración, para contrarrestar el déficit histórico en materia de infraestructuras del transporte.

Aunque está más que demostrada la urgencia de la puesta en marcha de la colaboración público-privada, no podemos obviar la situación actual de la Banca, en estos momentos escéptica a la financiación de proyectos, que le exija asumir un mínimo de riesgo.

Ante este escenario, la aplicación de la colaboración público-privada va a estar condicionada a una correcta definición del modelo de financiación de estos proyectos por parte de la Administración, que asegure unas garantías de pago para promover la participación de bancos y cajas.

Para que se pueda cumplir el objetivo de la reactivación de la construcción, la Administración debe incentivar el concurso de empresas de todos los tamaños, y huir de la aquella licitación a la que solo puedan concursar grandes empresas.

 

Este artículo es un aporte de David Pérez Herrero,
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Univ. Politécnica de Madrid.
Desempeña el cargo de Director de Producto, de la Línea de Gestión de Proyectos y Construcción Integrados de la empresa de Ingeniería y Construcción DETEA, con sede en Sevilla. Con anterioridad ha ejercido como Jefe de la Oficina Técnica de Obra Civil de la Constructora DETEA,SA, así como Jefe de proyectos del departamento de obra civil en la empresa de ingeniería INPROESA. Ha trabajado como ingeniero de proyectos en la ingeniería extremeña PRODIEX.
Cuenta con una dilatada experiencia en la Gestión, Redacción y Supervisión de proyectos de ingeniería civil, así como en el cálculo de estructuras de obra civil y edificación. También ha impartido cursos de CYPECAD en diversos centros desde 2004.
Actualmente es colaborador de la Escuela abierta de formación Online para ingenieros y profesionales de la contrucción: Eadic. Impartiendo el curso de “Elaboración y gestión de proyectos de Ingeniería civil

 

Construcción sostenible

 

Construcción sostenible

De todos son conocidas las grandes dificultades que está pasando el sector de la construcción en la actualidad en nuestro país y también en la Unión Europea. Y precisamente por encontrarnos en este momento estamos en la situación adecuada para pensar en la dirección que debe caminar nuestro sector de ahora en adelante. Es este un tema muy amplio y complejo y por ello quiero centrar este primer post en un asunto que podríamos llamar construcción sostenible.

Las construcciones son el responsable de entre un 35 y 40 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en la Unión Europea y las actividades que se desarrollan en los edificios suponen un consumo aproximado del 40 % de la Energía que se usa en la Unión. Por ello la Unión en su Estrategia para el 2020 tiene muy presente a este sector como se refleja en la directiva 2002/91/CE relativa a la eficiencia energética en los edificios. En España se traspuso parcialmente mediante el RD 47/2007 sobre certificación energética.

Pero no me quiero centrar en el tema de desempeño energético de los edificios sino mas bien del concepto ”embodied energy”  que lo podemos explicar como la energía consumida en la manufactura y transporte de los materiales de construcción de los edificios. Esta cantidad de Energía forma parte intrínseca de las construcciones y no depende de su funcionamiento, depende en gran medida de los procesos industriales de fabricación de los materiales y de las propias construcciones. En el campo de la edificación supone aproximadamente el 20% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero durante la vida del edificio. De ese 20% un 85% es la aportación de los materiales con los que se construye la obra.

Un modo de reducir por tanto ese 85% de aportación es la utilización de materiales reciclados y es a este punto donde quería llegar con este primer post. Hablando del caso concreto del Hormigón nos centramos en lo que indica nuestra norma actual, la EHE 08, en su anejo 15 trata de hormigones fabricados con áridos gruesos reciclados recomendando limitar su contenido a un máximo del 20%. No es de desear por tanto una mayor implicación de utilización de este tipo de materiales en nuestra normativa.

Es más cuando dentro de la Unión Europea se está proponiendo objetivos de reducción de uso de energías fósiles, aumento de la eficiencia energética y mayor uso de las energías renovables. Pero no por que sí, sino porque ve oportunidades de mejora para todos sus miembros. No sería un momento adecuado para que la norma EHE, incluyera de facto los criterios de sostenibilidad como uno mas a tener en cuenta y no con un triste artículo 5.1.3.1 y el anejo 13 sobre este asunto, que además deja en manos de la propiedad su aplicabilidad. No se trata de imponer, se trata de hacer las cosas de un modo ingenieril. Si hacer las cosas de un modo sostenible es mas económico, ¿no estamos cumpliendo una de las máximas de la ingeniería de hacer más con menos?

 

Pedro Macías Ortiz, es Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Madrid. MBA en dirección de Empresas Constructoras en la EOI. Ha realizado el programa de Construcción Sostenible de la EOI y el de Especialista Universitario en Elementos Finitos por la UNED. Desde 1999 ha trabajado en empresas constructoras, FCC y Aldesa principalmente, ocupando los puestos de Jefe de Producción, Jefe de Obra y Jefe de Grupo de Obras tanto Civil como Edificación. Actualmente compatibiliza su trabajo de obra con el desarrollo de empresa consultora en Eficiencia Energética y Reducción de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero. Es profesor de la Escuela de Ingeniería y construcción: Eadic impartiendo el curso :Gestión eficaz, organización, control de producción y costes y planificación de obra. 

Coaching y Cambio ¿relación directa?

Coaching

 

Artículo realizado por Alfonso Sagi-Vela Fernández-Pérez , profesor de Eadic, escuela de formación en Ingeniería y Construcción.

Han llegado a mis manos unas notas de Steven Poelmans, profesor titular del IESE, acerca de la práctica del Coaching y, más en particular, sobre la Comunicación como herramienta esencial en su desarrollo.

En torno a ellas planea, como siempre, la posibilidad de cambiar comportamientos mediante el diálogo y la influencia.

Por su interés se reproducen a continuación:

Comunicar para mejorar

El coaching es, fundamentalmente, la comunicación entre dos mentes: la del coach, que ofrece lógica, disciplina, racionalidad, consistencia y honestidad; y la del coachee, con dudas, miedos, bloqueo y confusión. La tarea del primero es, mediante el entendimiento de su funcionamiento y una interpretación más realista, llegar a la mejora personal y profesional del coachee.

La comunicación es la guía de todo el proceso y el medio de observación del coach. Ésta no es una simple transmisión de datos. La mente del receptor interpreta los mensajes mediante un proceso, que a veces revierte en diferencias entre mensaje inicial y final. Además, no sólo la información verbal es determinante, sino también la gestual. 

Para la psicología cognitiva existen tres niveles de construcción del pensamiento. El nivel de las creencias, el más profundo y central; el pensamiento intermedio, que no es consciente pero puede serlo si se trabaja; y el pensamiento automático, más fácil de identificar y modificar. 

Los terapeutas trabajan en estos tres planos e intentan conectar los pensamientos automáticos con el nivel más profundo de las creencias. Cuando este último se modifica lo hace a su vez la reacción o la conducta. Este modelo permite al coach detectar los patrones de pensamiento que llevan al coachee a reacciones irracionales con consecuencias negativas. Algunas de éstas son:

Etiquetar: poner un rótulo fijo sobre una persona y no poder cambiarlo a pesar de hacer el intento. 

Descalificación de lo positivo: cuando alguien minimiza los buenos resultados, aunque éstos son evidentes

Razonamiento emocional: pensar que algo es “así” porque lo sientes sin considerar evidencias que lo fundamentan. 

Interpretaciones mentales: cree saber lo que otros piensan, sin considerar otras explicaciones posibles.

Imperativos: tener una idea preconcebida sobre cómo alguien debe actuar o cómo debe suceder algo. Y cuando esto no acontece, tener una sensación de frustración extrema.

Pensamiento polarizado: Ver sólo dos posibilidades en vez de un abanico de ellas.

Fatalismo: Predecir un futuro negativo

Generalización extrema: concluir únicamente utilizando un punto negativo

Excesiva personalización de los acontecimientos: creer que los hechos se deben a uno mismo o que todo es “por mi culpa”

¿Se puede cambiar?

Hay muchas formas de lograr que el coachee cambie de actitud. Lo más conveniente es hacerlo sin sugerir que se equivoca, utilizando un estilo ingenuo, encadenando preguntas simples que ayuden a ver las limitaciones del pensamiento. Existen algunas preguntas para descubrir pensamientos automáticos como: ¿Cuál es la evidencia? ¿Existe una explicación alternativa? ¿Qué es lo mejor/peor que podría ocurrir?, entre otras. El coach debe ser capaz de identificar los pensamientos que dificultan la consecución de objetivos del coachee.

Las técnicas se eligen en función de su conceptualización global y los objetivos de la sesión. Éstas son algunas de las que el coach puede utilizar:

Resolución de problemas: consiste en concretar y definir un problema, crear posibles soluciones, seleccionar una, llevarla a cabo y evaluar su efectividad. Este ejercicio es fundamental para a) centrar las necesidades del coachee; 2) avanzar en el aprendizaje; 3) transmitir progresivamente técnicas de resolución que se puedan aplicar en el futuro. Este ejercicio se puede hacer sobre conflictos que el coachee experimente en su vida diaria.

Toma de decisiones: facilita la autoayuda a pesar de ser una técnica común. Supone hacer un análisis que contemple las ventajas e inconvenientes de las opciones, valorar cada una de ellas y concluir cuál es más adecuada. Todo en función de un criterio decidido anteriormente.

Control de las tareas y calendarización: En algunos casos se debe controlar las actividades de la agenda del coachee para recoger información relevante, extraer conclusiones ajustadas a la realidad y trabajar en mejoras. Sirve sobre todo para mejorar la gestión del tiempo, pero también para mejorar la concentración.

“Copying Cards”: Se trata de escribir frases inspiradoras que activen el recuerdo del coachee sobre un tema tratado en la sesión. O también pueden ser pequeños guiones que recuerden cómo actuar en una situación, mientras se encuentre en la fase de cambiar hábitos. Su objetivo es ayudar a mentalizarse sobre un tema concreto, sobre todo al inicio del proceso. Puede ser una pequeña cartulina o cualquier otro material, pero el coachee debe leerla varias veces al día o cuando vaya a iniciar su actividad, para motivarse y rebajar su posible ansiedad.

Interpretación o “role-play”: Asignar un papel durante una sesión puede ser útil para: a) provocar empatía en el coachee; b) ganar flexibilidad de pensamiento; o c) enriquecer propuestas y soluciones. Es adecuada para aquellos que muestran una habilidad social y comunicación sólida, aunque también las personas tímidas se pueden beneficiar de esta técnica.

Representación gráfica: Fabricar imágenes mentales ayuda a: a) distanciarse del problema y pensar con claridad; 2) reducir la ansiedad y ver una situación de manera más realista. El coach debe inducir la imagen en el coachee para poder trabajar lo que visualiza, anticipando conflictos y proporcionando estrategias de solución.

Cada una de estas propuestas debe ser utilizada en un proceso completo, en el que un feedback constante y constructivo es una obligación. Se trata de recibir un comentario constante por parte del coachee que siga una estrategia que se adecue a la personalidad, necesidades, motivaciones y el “deseo de saber” del receptor. El feedback no sólo es primordial para gestionar el cambio, sino también para la motivación y el impulso del aprendizaje. Además, el feedback es la herramienta que construye la confianza entre el coach y coachee, sin la cual ningún proceso dirigido de cambio cognitivo y conductual -como éste- es posible.

 

Alfonso Sagi-Vela Fernández-Pérez  es profesor de la Escuela Eadic, impartiendo cursos de coaching para Ingenieros y profesionales de la construcción. Puedes conocer sus cursos pinchando en este enlace.

 

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